El histórico arma partió este sábado del Museo Histórico Nacional rumbo al Regimiento de Granaderos a Caballo. El presidente Javier Milei encabezará el acto central esta tarde en San Lorenzo, Santa Fe.
La histórica pieza que perteneció al Libertador General José de San Martín abandonó su vitrina en el Museo Histórico Nacional este sábado por la mañana, dando inicio a su traslado hacia el Regimiento de Granaderos a Caballo.
Según Noticias Argentinas por fuentes oficiales, se produce luego de que la Justicia Federal rechazara una medida cautelar presentada para impedir el cambio de custodia, que fue ordenado por el gobierno nacional mediante un decreto.
El desenlace de esta polémica decisión tendrá su acto simbólico central esta tarde. El presidente Javier Milei encabezará una ceremonia en el Campo de la Gloria, en la localidad santafesina de San Lorenzo, para formalizar la recepción del sable por parte de la unidad militar que el propio San Martín fundó en 1812. El acto, previsto para las 19 horas, contará con la presencia del gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, y del intendente local Leonardo Raimundo.
Un cambio de custodia envuelto en debate histórico y político
El traslado del sable corvo no es un simple cambio logístico; es un gesto cargado de significado que ha generado un intenso debate. Para el gobierno, devolver el arma al Regimiento de Granaderos representa una reparación histórica y el reconocimiento a la custodia que esta fuerza ejerció durante gran parte del siglo XX, luego de que la pieza fuera robada y recuperada en la década de 1960. El Regimiento la mantuvo en su cuartel de Palermo hasta el año 2015.
En 2015, la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner ordenó mediante decreto su traslado al Museo Histórico Nacional, argumentando la necesidad de que un símbolo patriótico de tal magnitud fuera accesible al público en un espacio museístico. Esta visión, que sostenía que el sable debía ser un patrimonio de todos los argentinos, es la que hoy defienden los críticos de la medida de Milei.
Críticas y una renuncia que marcaron el camino
La decisión del gobierno de Javier Milei de revertir el decreto de 2015 encontró una fuerte resistencia. Historiadores, especialistas en patrimonio y figuras de la oposición política cuestionaron la medida, considerándola una politización de un símbolo nacional y un acto de apropiación simbólica.
La polémica escaló hasta el punto de provocar la renuncia indeclinable de la directora del Museo Histórico Nacional, María Inés Rodríguez Aguilar, en señal de protesta. Rodríguez Aguilar, al presentar su dimisión, calificó el conflicto como parte de «los sectarismos extremos de la sociedad», recordando que la disputa por este símbolo tiene antecedentes en el siglo XIX.
A pesar de la oposición, la justicia allanó el camino. El jueves 5 de febrero, la jueza federal Macarena Marra Giménez rechazó una medida cautelar presentada por descendientes de Manuela Rosas y Máximo Terrero, quienes argumentaban que la donación original del sable a Juan Manuel de Rosas en 1844 se había hecho «con cargo» de mantenerlo en un lugar específico. La magistrada consideró que no había pruebas de esa condición.
Con el sable ya en camino y el acto oficial programado, el gobierno de Milei sella una decisión que divide aguas. Más allá de la ceremonia de esta tarde, el traslado deja una pregunta abierta sobre el destino de los símbolos patrios y quién tiene la legitimidad para decidir dónde y cómo deben ser honrados.




