Alerta en Chubut: observadores de aves denuncian catástrofe ambiental.
La cordillera de Chubut atraviesa una crisis ecológica que trasciende la pérdida de vegetación. El COA (Club de Observadores de Aves) Diucón Esquel – Comarca Los Alerces, en conjunto con Aves Argentinas y más de 80 organizaciones de todo el país, ha alzado la voz a través de un duro comunicado para denunciar lo que califican como una «catástrofe ambiental». Los expertos advierten que la temporada 2025-2026 ha dejado cicatrices profundas con más de 80.000 hectáreas devoradas por las llamas, configurando un escenario de destrucción sin precedentes que pone en jaque la biodiversidad de la Patagonia.
Pérdida incalculable de biodiversidad y especies emblemáticas
El impacto de los incendios forestales en la región andina austral ha superado los límites de lo paisajístico para transformarse en un drama biológico. Según EQS Notas, el daño ecológico es incalculable y el documento difundido hace especial hincapié en el destino de la fauna local. “Más allá de las pérdidas materiales, el daño ecológico es incalculable”, sostienen las organizaciones, resaltando un dato desgarrador: miles de pichones murieron bajo las llamas al no poder volar y escapar del fuego, lo que interrumpe ciclos reproductivos vitales para el ecosistema.
Especies icónicas de alto valor de conservación han visto destruidos sus sitios de nidificación. El Cauquén Real, amenazado a nivel nacional, y el Carpintero Gigante, que demora meses en excavar sus nidos, son los más afectados. También se menciona el impacto sobre el Chucao, el Huet-huet y el Picaflor Rubí, cuyas fuentes de alimento y refugio han desaparecido. Pero la tragedia no termina en las plumas: el fuego alcanzó el hábitat de la Rana de los Alerces (microendémica), el Monito del Monte y el emblemático Huemul, además de afectar a polinizadores clave como el Mangangá naranja.
«Refugiados ambientales» y la amenaza de especies invasoras
Las organizaciones advierten sobre un fenómeno silencioso pero letal: el desplazamiento forzado de la fauna. Los animales que logran sobrevivir al avance del fuego se convierten en “refugiados ambientales”, viéndose obligados a trasladarse a territorios ya ocupados por otros individuos. Esta competencia por el espacio y el alimento genera un estrés que, según los especialistas, suele derivar en la muerte de los ejemplares más débiles.
Asimismo, existe una preocupación latente por el futuro del suelo. Al quedar desnudos, los terrenos quemados se vuelven vulnerables al avance de especies exóticas invasoras como el pino, la retama y la rosa mosqueta. Este proceso podría alterar de manera permanente la estructura del bosque nativo, impidiendo su regeneración natural y transformando el patrimonio natural de Chubut para siempre.
Exigencias de justicia y remediación ecológica
Hacia el final de su proclama, los clubes de observadores de aves y las entidades ambientalistas presentaron un listado de exigencias urgentes para las autoridades. Reclaman una investigación exhaustiva que determine las responsabilidades materiales e indirectas, así como la condena efectiva de los culpables. También exigen la implementación inmediata de protocolos de prevención en temporada baja, señalando que estas tareas son “infinitamente menos costosas” que el despliegue de medios cuando el fuego ya está descontrolado.
El pedido incluye el respeto por las zonas intangibles, inversión en planes de restauración basados en conocimiento científico e inclusión de la temática ambiental en la currícula educativa y la promoción turística. Con la adhesión de más de 80 COA del país, el mensaje es claro: es necesaria una acción política y social inmediata para que la «catástrofe» de este verano no se convierta en la norma de los próximos años.




