El oficialismo logró este jueves una victoria clave en el Senado que promete reconfigurar el mapa de la minería argentina. Con 40 votos a favor, 31 en contra y una abstención, la Cámara alta dio media sanción a la reforma de la ley de Glaciares, una normativa que desde 2010 mantenía paralizados decenas de proyectos mineros en la cordillera.
La votación, seguida de cerca por Karina Milei desde los palcos, tuvo un sabor especial para el Gobierno: no solo contó con el apoyo fragmentado de la UCR y el PRO, sus aliados naturales, sino que también sumó los votos de senadores peronistas de provincias mineras como San Juan y Catamarca. Según Clarín.
Sergio Uñac y Lucía Corpacci dieron el sí a una propuesta que, según el oficialismo, destrabará inversiones por miles de millones de dólares y generará entre 12.000 y 15.000 empleos. La oposición kirchnerista, que en 2010 había votado en contra de la ley original, esta vez se plantó del otro lado del mostrador y denunció que la reforma «debilita» la protección de los glaciares. El proyecto ahora girará a Diputados, donde el oficialismo confía en repetir la hazaña.
Los números de la victoria: 40 votos y un apoyo inesperado
La sesión en el Senado arrancó pasadas las 11 de la mañana con el debate del acuerdo Mercosur-UE, pero el plato fuerte llegó horas después con la reforma de la ley de Glaciares. El resultado final fue de 40 votos afirmativos, 31 negativos y una abstención, la de la neuquina Julieta Corroza.
El oficialismo de La Libertad Avanza construyó una mayoría heterogénea pero efectiva. Los votos del PRO y la UCR llegaron, aunque con fisuras internas. Pero la gran sorpresa fue el respaldo de senadores peronistas de provincias mineras, que rompieron con la disciplina de su bloque para acompañar al Gobierno.
El sanjuanino Sergio Uñac y la catamarqueña Lucía Corpacci fueron los nombres propios de esa jugada. Ambos ex gobernadores de provincias con fuerte potencial minero entendieron que la reforma era clave para destrabar proyectos que llevan años esperando luz verde. En San Juan, por ejemplo, están en danza los proyectos Los Azules, Josemaría, Filo del Sol (Vicuña), El Pachón y Altar. En Catamarca, la expectativa está puesta en la mina MARA (Agua Rica Alumbrera) para la explotación de cobre.
El catamarqueño Guillermo Andrada, que rompió con el bloque de José Mayans, también defendió el proyecto con fervor. «No estamos planteando que la minería se va a hacer a cualquier costo, que vamos a bajar los estándares ambientales. Lo que estamos buscando es que se proteja el agua, que se cuide como recurso estratégico, pero también pretendemos reglas claras», aclaró.
El palco de los triunfadores: Karina Milei, Santilli y los Menem
Como ya es tradición en las votaciones clave, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, siguió la sesión desde uno de los palcos del Senado. La hermana del Presidente estuvo acompañada por el ministro del Interior, Diego Santilli; el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem; y el subsecretario de Gestión Institucional, Eduardo «Lule» Menem.
La imagen de los cuatro celebrando cada voto afirmativo reflejó la importancia que el Gobierno le asignaba a esta reforma. No es para menos: la ley de Glaciares era uno de los principales escollos para el despegue de la minería en la cordillera, y su modificación era una promesa de campaña que el oficialismo necesitaba cumplir para mostrar gestión.
El debate en el recinto: Juez contra Juez y la ironía de los pingüinos
El debate tuvo momentos de alta tensión y no pocas ironías. El más comentado fue el cruce del cordobés Luis Juez (LLA) con sus propias contradicciones. Un video viralizado en redes sociales mostraba al senador defendiendo la ley de 2010 cuando era diputado, lo que generó cuestionamientos sobre su cambio de postura.
Juez salió al cruce con una explicación que combinó historia política y humor. Recordó que cuando se sancionó la ley original, el gobierno de Cristina Kirchner «tenía sobre el tema miradas absolutamente y diametralmente opuestas». «Ganamos esa votación 35 a 33 y el bloque oficialista votó diametralmente en contra», recordó, apuntando contra el kirchnerismo que en aquel entonces se oponía a la normativa.
Y remató con una ironía que hizo reír a propios y extraños: «Hoy parecería que viven en un iglú en el medio de un glaciar, rodeado de pingüinos». Más allá del humor, Juez defendió su voto afirmativo argumentando que el nuevo proyecto genera «un plexo legal» para adecuar la normativa y promover inversiones, con una creación estimada de entre 12.000 y 15.000 empleos.
La oposición: entre el rechazo y las dudas
Del otro lado, la oposición kirchnerista y aliados plantearon críticas duras. El radical Maximiliano Abad, que anticipó su voto negativo, admitió que la ley de 2010 tiene problemas. Reconoció la existencia de una «laguna jurídica» en la implementación del inventario nacional de glaciares, que afecta el desarrollo de los proyectos mineros.
Sin embargo, se opuso a la propuesta del Gobierno porque, a su juicio, «debilita» al IANIGLA (Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales) al darle más poder a las provincias sobre el inventario de los glaciares. «Si este proyecto se convierte en ley, va a ser pasible de muchos recursos de inconstitucionalidad», anticipó el marplatense.
En la misma línea se expresó la cordobesa Alejandra Vigo, de Provincias Unidas, que calificó la propuesta como «una gran improvisación» con «efectos negativos».
Los argumentos del oficialismo: más poder a las provincias y fin de la parálisis minera
La defensa del proyecto estuvo a cargo de varios senadores oficialistas y aliados. La salteña Flavia Royón, que responde al gobernador Gustavo Sáenz, negó que la reforma entregue los recursos hídricos. «Al contrario, se protegen los recursos con una base científica», argumentó. Salta tiene amplias expectativas puestas en el proyecto minero Taca Taca, que acaba de aumentar su inversión a más de 5.200 millones de dólares.
El cordobés Luis Juez insistió en que la reforma permitirá crear miles de puestos de trabajo. «Entre 12.000 y 15.000 empleos», precisó, en un intento de instalar el debate en términos de desarrollo económico.
El catamarqueño Guillermo Andrada reclamó salir de la dicotomía «minería o agua». «No hay industria más controlada que la minería», aseguró, y defendió una ley «que proteja a los glaciares, a la zona periglacial pero que no sea una etiqueta estática».
Las negociaciones de último momento: cambios para asegurar los votos
Para conseguir los votos necesarios, el oficialismo tuvo que negociar hasta último momento con sus aliados. Uno de los puntos centrales fue dejar en claro en el texto el fortalecimiento del Inventario Nacional de Glaciares, que será obligatorio para identificar glaciares y geoformas periglaciales.
También hubo tensión por la autoridad de aplicación en aquellos casos que involucren a dos jurisdicciones. Finalmente se acordó que habrá informes del IANIGLA en coordinación con las autoridades provinciales.
En los hechos, la reforma reconfigura la competencia del instituto, que integra investigadores del CONICET, y refuerza el poder de los gobernadores en la delimitación de áreas periglaciares y en la aprobación de estudios de impacto ambiental. La reforma se sustenta en el artículo 124 de la Constitución, que establece que las provincias tienen el dominio originario de los recursos naturales.
El próximo paso: Diputados en dos semanas
Con la media sanción del Senado, la pelota pasa ahora a la Cámara de Diputados. Fuentes legislativas anticiparon que el debate en la Cámara baja comenzará en dos semanas. En el oficialismo confían en que tendrán los votos con los aliados para replicar el triunfo conseguido este jueves.
La reforma de la ley de Glaciares ya tiene media sanción y el camino allanado hacia Diputados. El Gobierno logró una victoria clave al sumar votos del peronismo minero y de sus aliados naturales, en una sesión que tuvo de todo: ironías, debates técnicos y la presencia de Karina Milei en los palcos. Ahora, la minería argentina espera. Los proyectos paralizados durante más de una década podrían empezar a moverse si la Cámara baja convalida lo votado en el Senado. La discusión ambiental, sin embargo, está lejos de terminar. Las organizaciones ecologistas ya anunciaron que recurrirán a la Justicia. El conflicto por los glaciares recién empieza.




