El proceso de privatización de la Hidrovía en los ríos Paraná y Paraguay y de más de 2.500 kilómetros de rutas nacionales dará este viernes 27 de febrero un paso clave: a partir de las 13 se conocerán las ofertas presentadas por empresas interesadas en quedarse con las concesiones.
Se trata de dos licitaciones estratégicas para el esquema logístico argentino, tanto por el volumen de comercio exterior que circula por la Vía Navegable Troncal (VNT) como por la extensión y relevancia económica de los corredores viales involucrados, con impacto sobre la competitividad de las exportaciones.
En el caso de la Hidrovía, el llamado apunta a adjudicar el dragado, balizamiento y mantenimiento del sistema troncal que conecta los puertos del Gran Rosario con el Atlántico. Por esa vía sale cerca del 80% de las exportaciones agroindustriales del país, además de productos industriales y cargas regionales.
La concesión definirá no solamente quién se encargará de las obras y servicios, sino también el esquema tarifario. Se prevé que las inversiones a lo largo de la concesión por 25 años puedan llegar a los US$ 10.000 millones. De acuerdo con Clarín.
Los principales interesados serían las belgas Jan de Nul y Deme, y la neerlandesa Van Oord. Otras firmas de menor tamaño global también estaban interesadas en asociarse.
El proceso, que fracasó hace un año, ahora tiene el apoyo de los usuarios de la Hidrovía (los exportadores) y los gobernadores, además de que no tuvo reclamos políticos de alto tono y nivel, como pasó hace 12 meses.
En paralelo, la apertura de ofertas para la concesión de tramos de rutas nacionales marca otro eje central de la estrategia oficial de reconfiguración del esquema de obra pública.
El objetivo es transferir al sector privado la operación, mantenimiento y eventualmente ampliación de corredores estratégicos bajo el sistema de peaje. El Ejecutivo argumenta que el deterioro de la infraestructura vial y las restricciones fiscales hacen inviable sostener el esquema tradicional de financiamiento estatal.
Las nuevas concesiones viales -las rutas 3, 205 y 206, las autopistas Ricchieri, Newbery y Ezeiza – Cañuelas, así como la ruta 5 hasta Santa Rosa (La Pampa)- incluyen compromisos de inversión inicial, metas de calidad de servicio y cronogramas de obras. Las empresas que resulten adjudicatarias deberán asumir el mantenimiento integral de los tramos licitados. A cambio, percibirán ingresos por peajes durante el plazo del contrato; la tarifa se definirá de manera competitiva.
El resultado de ambas licitaciones será leído como una señal hacia el mercado sobre la capacidad del Gobierno para avanzar con su agenda de reformas estructurales, que ya inició en este 2026 con la reforma laboral.
Los procesos se definirían en los próximos 2 o 3 meses. En el medio, también se conocerá la licitación del Belgrano Cargas, otra herramienta estratégica para mejorar la competitividad argentina.




