La aplicación DiDi busca sumar conductores en Puerto Madryn, pese a los antecedentes de secuestro de vehículos por transporte no habilitado.
La fisonomía del transporte en la ciudad del Golfo vuelve a entrar en una zona de conflicto legal y debate público. La plataforma internacional de movilidad DiDi ha oficializado su intención de operar en Puerto Madryn, lanzando una agresiva campaña de captación de conductores a través de sus canales digitales. La noticia ha provocado una inmediata reacción en diversos sectores, dado que la normativa vigente en la ciudad prohíbe explícitamente el funcionamiento de aplicaciones de transporte que no estén bajo el marco regulatorio local de taxis y remises.
Convocatoria abierta y desafío a la normativa local
A través de anuncios en redes sociales, DiDi comenzó a convocar a residentes madrynenses interesados en registrar sus vehículos particulares para prestar servicios de traslado. La propuesta de la empresa es amplia, ya que, a diferencia de otros competidores, permite que los viajes se realicen tanto en automóviles como en motocicletas. Según El Chubut, este anuncio generó una profunda sorpresa en la comunidad y en los gremios del transporte, debido a que el desembarco se produce en un contexto donde las multas y sanciones por transporte irregular han escalado en los últimos meses.
El conflicto no es nuevo para la administración municipal. Cabe recordar que en el año 2024, la aplicación Uber también anunció su llegada a la ciudad, lo que derivó en un endurecimiento de los controles viales. Desde aquel entonces, se han secuestrado numerosos vehículos que fueron detectados ofreciendo el servicio de transporte de pasajeros de manera ilegal, al carecer de la habilitación municipal correspondiente y de los seguros de responsabilidad civil exigidos para el transporte de terceras personas.
El fantasma de la ilegalidad y la oferta de transporte en moto
La particularidad de DiDi reside en su versatilidad, ofreciendo «el mismo servicio de cualquier empresa de transporte, con la diferencia de que el viaje puede ser en auto o en moto». Esta última modalidad representa un desafío adicional para los inspectores de tránsito, ya que el transporte de pasajeros en motovehículos a través de apps no cuenta con ningún tipo de respaldo legal en la provincia, lo que eleva los riesgos de seguridad vial para los usuarios que opten por esta vía.
Desde el sector de los taxistas ya han manifestado su preocupación, alegando una competencia desleal, puesto que ellos deben cumplir con estrictas desinfecciones, licencias especiales y tarifas reguladas por el Concejo Deliberante. La llegada de una nueva plataforma sin marcos regulatorios definidos amenaza con tensar aún más la relación entre los trabajadores del volante y las autoridades, en una ciudad que parece resistirse a la digitalización del transporte informal pero que ve cómo la demanda de los usuarios sigue empujando estas fronteras.




