La grave crisis institucional y social que sacude a Bolivia se traslada al debate público en la Argentina
Frente a la escalada de violencia y los crecientes bloqueos de rutas en el territorio vecino, los residentes de la comunidad boliviana en nuestro país impulsaron una convocatoria abierta para visibilizar el conflicto y repudiar las medidas de fuerza aplicadas por las fuerzas de seguridad estatales.
Conferencia de prensa urgente en Buenos Aires
Con el respaldo de un amplio arco de organizaciones sociales, sindicales, indígenas y de derechos humanos, la colectividad boliviana radicada en Argentina anunció la realización de una conferencia de prensa en la Ciudad de Buenos Aires. La cita tendrá lugar el próximo jueves 28 de mayo a las 11 horas en las instalaciones del Servicio de Paz y Justicia (SERPAJ), situadas en la calle Piedras 730.
El propósito central del encuentro es denunciar de manera formal las maniobras de criminalización de la protesta que se registran bajo el mandato del presidente Rodrigo Paz. Asimismo, el espacio servirá para manifestar un apoyo directo a la masiva manifestación civil conocida como la “Marcha por Tierra, Territorio y Dignidad”, impulsada por los sectores más afectados del país plurinacional.
Detenciones masivas y el fantasma del estado de excepción
De acuerdo con los datos recabados por las entidades convocantes, la violencia institucional ya dejó un saldo alarmante de más de 90 detenciones arbitrarias y un progresivo despliegue militar en los puntos más calientes del mapa boliviano. Las agrupaciones denuncian de forma categórica que el Ejecutivo vecino está allanando el camino legal para decretar estados de excepción, lo que agravaría aún más la vulneración de las garantías constitucionales.
Ante este crítico escenario, las consignas unificadas que se presentarán en Buenos Aires exigirán el cese inmediato de los operativos policiales, la liberación definitiva de todos los manifestantes detenidos y, fundamentalmente, la renuncia indeclinable de Rodrigo Paz. El mandatario es sindicado como el máximo responsable político del marcado deterioro democrático y social.
Un país paralizado por los bloqueos y el desabastecimiento
Mientras la presión internacional aumenta, la realidad puertas adentro en Bolivia se vuelve insostenible. La resistencia civil se traduce en una red de cortes de rutas de alcance nacional que mantiene paralizados a los centros neurálgicos de abastecimiento. La capital de La Paz lidera el mapa del conflicto con un registro de 20 puntos de bloqueo activos, escoltada por las localidades de Oruro con 17 focos de conflicto y Cochabamba con 14.
Más allá del reclamo que exige el adelanto de las elecciones generales —un pedido respaldado también por figuras opositoras como Evo Morales—, la parálisis fronteriza detonó una crisis colateral desesperante: la escasez absoluta de combustible. Las postales diarias muestran extensas filas kilométricas de ambulancias, camiones de transporte y vehículos particulares que pasan días enteros a la espera de poder cargar nafta, en un clima de extrema tensión donde los huelguistas aseguran que no depondrán su actitud hasta lograr la caída del gobierno actual.
