La desolación absoluta en el Parque Nacional Los Alerces tras el paso del fuego, dejando a la fauna sin hogar.
Un Huemul buscando refugio entre los restos de un bosque nativo devastado por los incendios forestales en la cordillera es el ejemplo de las voces que no se escuchan tras los incendios en Chubut.
Uno de los relatos más conmovedores surgió el día de hoy de la experiencia del brigadista Mario Rosas, quien relató cómo, al replegarse del incendio en el Parque Nacional Los Alerces, divisó a un Huemul huyendo entre la devastación.
La fragmentación de su hábitat obliga a estos nativos a desplazarse hacia zonas bajas donde quedan expuestos al ataque de perros asilvestrados, al estrés extremo y a la falta de alimento, ya que el bosque que los protegía ha desaparecido bajo las llamas. Mientras tanto, escapan hacia los valles, enfrentándose al agotamiento y a pulmones dañados por la inhalación de cenizas.




