La batalla cultural que Javier Milei promete librar contra «el sistema corrupto» sumó un nuevo capítulo, y esta vez los apodos volvieron a ser el arma elegida. El presidente renovó este jueves sus duras críticas hacia sectores empresarios con una publicación en su cuenta de X que no dejó títere con cabeza.
Paolo Rocca, de Techint, pasó a ser «Don Chatarrín de los Tubitos Caros»; Javier Madanes Quintanilla, de Fate, fue bautizado como «Don Gomita Alumínica»; y Roberto Méndez, de Neumen, se ganó el título de «Señor Lengua Floja». La ironía presidencial llegó en un contexto caliente: el cierre de empresas como Fate, la apertura de importaciones y las recientes declaraciones de Méndez, quien admitió que en el negocio de los neumáticos «robaban» con los precios.
Para Milei, estos empresarios «han dejado en evidencia al sistema corrupto que hundió a los argentinos de bien» y merecen un «profundo agradecimiento» por su aporte al «despertar» del país. Según Noticias Argentinas.
Los apodos de la discordia: Rocca, Madanes y Méndez en la mira presidencial
La publicación de Milei en la red social X no fue un simple tuit de mal humor. Fue una declaración de guerra simbólica contra lo que el presidente considera la casta empresarial que se benefició del viejo sistema. Con su estilo directo y provocador, el mandatario se refirió a tres pesos pesados de la industria nacional:
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Paolo Rocca, titular de Techint, convertido en «Don Chatarrín de los Tubitos Caros», una referencia a la producción de tubos de acero del grupo.
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Javier Madanes Quintanilla, de Fate, rebautizado como «Don Gomita Alumínica», en alusión a la producción de neumáticos y otros productos de la compañía.
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Roberto Méndez, CEO de Neumen, señalado como «Señor Lengua Floja», tras sus recientes declaraciones sobre el negocio de las cubiertas.
«Agradezco profundamente con todo mi alma, las contribuciones enormes que han hecho Don Chatarrín de los Tubitos Caros, Don Gomita Alumínica y el Señor Lengua Floja en los últimos 30 días», escribió Milei, en un tono que combinaba ironía y dureza.
La confesión de Méndez: «Robaban» con el precio de las cubiertas
El blanco más directo de la ira presidencial fue Roberto Méndez, y no era para menos. El día anterior, en una entrevista, el CEO de Neumen había soltado una frase que desató la polémica: admitió que en el negocio de los neumáticos «robaban» con los precios, en referencia a las prácticas de fijación abusiva que imperaron durante años bajo el amparo de la protección industrial.
Milei aprovechó inmediatamente la confesión para redoblar la apuesta. «Dedicado a los delincuentes que hacen del nacionalismo barato una bandera para robar a los argentinos de bien», había publicado el miércoles, en un anticipo de lo que vendría al día siguiente.
La confesión de Méndez cayó como un balde de agua fría en el mundo empresarial y fue celebrada por el oficialismo como la prueba definitiva de que el viejo sistema de protección industrial beneficiaba a unos pocos a costa de la mayoría.
El contexto: cierres de fábricas y apertura de importaciones
Los apodos y las ironías no flotan en el vacío. Detrás de la publicación de Milei hay un contexto económico candente. Empresas como Fate están en crisis, con suspensiones y riesgo de cierre, en medio de la apertura de importaciones que el gobierno viene impulsando desde mediados de 2025.
Para el presidente, el cierre de estas empresas no es una mala noticia, sino la consecuencia lógica de un modelo que ya no tiene sentido. En su relato, los industriales que ahora sufren la competencia externa son los mismos que durante años «robaron» a los argentinos con precios inflados gracias a la protección arancelaria.
La «Batalla Cultural» que Milei menciona en su publicación es precisamente esa: la disputa por instalar la idea de que el proteccionismo no defendía la industria nacional, sino que garantizaba negocios millonarios para unos pocos empresarios a costa del bolsillo de la gente.
El sistema corrupto: la tesis presidencial
Para Milei, los tres empresarios mencionados no son casos aislados, sino la punta del iceberg de «un sistema corrupto que hundió a los argentinos de bien». En su visión, ese sistema incluía a políticos, sindicalistas y empresarios que tejían acuerdos para repartirse rentas a espaldas de la sociedad.
«Han dejado en evidencia al sistema corrupto que hundió a los argentinos de bien», afirmó el presidente, dando a entender que las propias declaraciones de los empresarios y la crisis de sus empresas son la prueba de que el modelo anterior era insostenible y perverso.
Y cerró con un mensaje optimista: «Muchas gracias por este gran aporte al despertar de un País que, pese a estos delincuentes, quiere ser grande nuevamente».
Los apodos de Milei contra los empresarios no son simples chicanas de redes sociales. Son parte de una batalla cultural más profunda que busca cambiar la percepción sobre la industria nacional y el rol del Estado en la economía. «Don Chatarrín», «Don Gomita Alumínica» y «Señor Lengua Floja» ya tienen su lugar en la galería de villanos del relato libertario. Mientras tanto, las fábricas cierran, los trabajadores se quedan en la calle y el debate sobre el modelo económico sigue abierto. Para el presidente, es el precio necesario para despertar a un país que, según él, estuvo dormido durante décadas.




