Israel y Estados Unidos coordinaron un bombardeo masivo para destruir la industria de misiles iraní
En una maniobra militar sin precedentes que ha sacudido el tablero global este sábado, el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, y el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, confirmaron el inicio de una operación conjunta de gran escala sobre territorio iraní. Según el mandatario israelí, la misión tiene un objetivo definitivo: aniquilar la capacidad bélica del régimen de los ayatolás y terminar con lo que calificó como una «amenaza existencial» para la supervivencia de su nación.
Una alianza estratégica para «aniquilar» el poder militar persa
A través de un mensaje oficial, Netanyahu agradeció el «liderazgo histórico» de Donald Trump, marcando un punto de giro en la política exterior de Washington. La ofensiva, que comenzó durante la madrugada de Argentina, apunta específicamente a centros de mando, capacidades nucleares y la industria de misiles. Según información consignada por el medio C5N, esta acción coordinada busca desarticular décadas de hostilidades y amenazas directas contra Occidente.
Por su parte, Donald Trump utilizó sus canales oficiales para enviar un mensaje contundente al pueblo iraní: «Permanezcan resguardados. Caerán bombas por todos lados. Cuando terminemos, tomen el control de su gobierno». El presidente estadounidense aseguró que la armada y el arsenal de misiles de Irán serán «totalmente aniquilados» para defender la seguridad del pueblo estadounidense y sus aliados.
Resistencia en Israel y represalias de Teherán
Mientras el cielo de Teherán se iluminaba por las explosiones y el régimen de Alí Jamenei suspendía los servicios de internet y cerraba el espacio aéreo, Netanyahu pidió a los ciudadanos israelíes «resistencia y fortaleza». El premier advirtió que los próximos días serán críticos y exigirán el estricto cumplimiento de las directivas del Comando del Frente Interno ante la inminente lluvia de misiles de respuesta que ya comenzó a registrarse en la región.
El conflicto ha escalado a una fase de guerra abierta. Mientras Washington presenta la operación como una respuesta a 47 años de terrorismo, la comunidad internacional observa con vilo el desarrollo de una contienda que busca, en palabras de Netanyahu, asegurar «la eternidad de Israel» y propiciar un cambio de régimen en la potencia persa.




