Detrás de la mayor ofensiva militar de Estados Unidos en las últimas décadas existe un documento determinante
Días antes de los bombardeos, el presidente Donald Trump recibió un informe de inteligencia que planteaba la «Operación Furia Épica» bajo una premisa implacable: un escenario de riesgo extremo con la promesa de una recompensa histórica.
Las advertencias del Pentágono y la CIA
El plan fue delineado en la Sala de Situación de la Casa Blanca por figuras clave como el director de la CIA, John Ratcliffe, y el secretario de Estado, Marco Rubio. Según fuentes citadas por Reuters y analizadas por medios como La Nación, el informe advertía sobre la posibilidad real de bajas estadounidenses masivas ante la represalia iraní, pero destacaba una oportunidad única para forzar un «cambio generacional» en Medio Oriente.
El almirante Brad Cooper, jefe del Mando Central, advirtió que los sistemas de defensa aérea en la región tienen límites y que los misiles balísticos de Teherán podrían superar los interceptores estadounidenses. Pese a estas advertencias, Trump optó por la ofensiva, calificándola como una «misión noble» para asegurar el futuro de los próximos 50 años.
Objetivos ambiciosos: ¿Cambio de régimen en Teherán?
La estrategia no solo busca destruir la infraestructura militar; el informe contemplaba ataques directos contra el liderazgo iraní. Se confirmó que tanto el líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, como el presidente Masoud Pezeshkian, fueron marcados como objetivos estratégicos.
Los objetivos de Trump son claros y han sido descritos como «más arriesgados que la invasión de Irak en 2003»:
- Aniquilación total de la armada iraní.
- Arrasamiento de la industria de misiles balísticos.
- Eliminación definitiva de la capacidad nuclear de la República Islámica.
- Incentivo a la población local para un levantamiento contra el gobierno actual.
Una apuesta geopolítica incierta
Expertos como Daniel Shapiro, exresponsable del Pentágono, advierten que la apuesta es sumamente peligrosa. Aunque el despliegue estadounidense es masivo, Irán conserva capacidades de guerra cibernética, drones y un arsenal de misiles que «logrará atravesar las defensas». Mientras tanto, la Guardia Revolucionaria ya prometió que sus ataques continuarán hasta que «el enemigo sea derrotado de forma decisiva», sumergiendo al mundo en un conflicto de consecuencias impredecibles.




