El escenario tecnológico de este año marca un punto de inflexión en la relación entre humanos y dispositivos
Tras años de promesas, la integración de la inteligencia artificial en la vida cotidiana ya no es una novedad, sino una norma que redefine desde cómo nos comunicamos hasta cómo nos desplazamos. Las grandes corporaciones globales han acelerado sus inversiones para sustituir los hábitos de consumo tradicionales por ecosistemas más intuitivos y eficientes.
El fin del reinado del smartphone
Las compañías líderes del sector están explorando activamente el mundo «post-teléfono». Aunque el smartphone sigue vigente, dispositivos como los lentes inteligentes con pantallas integradas y los nuevos formatos de hardware plegable ganan terreno. Según el portal Ámbito, esta diversificación busca ofrecer un acceso permanente a la información sin la dependencia de una pantalla manual, apoyándose en sistemas de computación personal mucho más discretos.
Interacción por voz y navegación inteligente
La capacidad de «hablar» con la IA ha evolucionado hacia diálogos fluidos y voces sintéticas casi indistinguibles de las humanas. Esto ha reducido las barreras de uso en entornos laborales y personales. En paralelo, los motores de búsqueda tradicionales están siendo reemplazados por asistentes que filtran noticias y servicios de forma direccionada, ofreciendo una experiencia de navegación mucho menos invasiva pero considerablemente más precisa.
La consolidación de los vehículos sin conductor
Uno de los hitos de este 2026 es la distribución global de vehículos autónomos. Con una creciente aceptación social, estos autos ya realizan recorridos complejos en entornos urbanos, desatando una nueva competencia en el mercado del transporte de pasajeros. La tecnología de movilidad propia ha pasado de ser un experimento a una solución de infraestructura real en las principales capitales del mundo.




