La economía argentina muestra señales de crecimiento en el inicio de 2026, pero ese avance no logra trasladarse a la vida cotidiana de la población.
El empleo formal, los salarios reales y el consumo masivo continúan en terreno negativo, en un escenario donde la recuperación aparece desigual y concentrada en pocos sectores.
Según un informe de la consultora Epyca, el país enfrenta una expansión económica “concentrada”, que convive con indicadores sociales aún deteriorados y con un consumo que acumula una racha negativa prolongada.
Crecimiento sectorial sin impacto social amplio
El crecimiento del primer trimestre de 2026 está impulsado principalmente por la agricultura, la minería y la pesca, sectores que sostienen el nivel de actividad general. Sin embargo, ramas clave como la industria manufacturera y la construcción siguen por debajo de sus máximos históricos, sin señales claras de recuperación sostenida.
En paralelo, el consumo masivo encadena once meses consecutivos de caída, consolidando una tendencia que preocupa por su impacto directo en el mercado interno. El empleo privado formal también continúa en baja en la mayoría de los sectores, mientras que los salarios reales del sector registrado acumulan una pérdida cercana al 3,5% en lo que va del año, con proyecciones que podrían llevar la caída hasta un 5% hacia fines de 2026.
En este punto, el análisis fue difundido por la consultora Epyca, que detalla el comportamiento desigual de la actividad económica.
Divisas, reservas y tensiones hacia adelante
El informe también advierte que el crecimiento actual está fuertemente vinculado a sectores exportadores, lo que mejora el ingreso de divisas y la posición de reservas, pero no garantiza mejoras en el mercado interno.
De cara al horizonte 2027, el escenario combina factores climáticos y productivos que podrían impactar en la economía: una posible ocurrencia de un evento El Niño de intensidad significativa favorecería la cosecha gruesa 2026/27, mientras que la minería podría sostener exportaciones superiores a los US$9.000 millones.
Sin embargo, este flujo de divisas tendría una transmisión limitada hacia el empleo y el consumo interno. Además, se advierte que la estacionalidad del ingreso agropecuario podría generar presiones cambiarias en el segundo semestre, funcionando como piso para la inflación y dificultando que se estabilice por debajo del 2% mensual de forma sostenida.
Riesgos financieros y perspectivas
El informe agrega un punto de tensión adicional: el perfil de vencimientos de deuda en moneda extranjera supera los US$15.000 millones en 2027, en un contexto electoral que ya fue señalado por el FMI como un factor de riesgo para la estabilidad cambiaria.
En este marco, la economía podría sostener crecimiento agregado, pero con una distribución sectorial desigual, sin mejoras homogéneas en las condiciones de vida de la mayoría de la población activa.
El diagnóstico general plantea una paradoja: la economía avanza en términos macroeconómicos, pero el impacto en el empleo, los salarios y el consumo sigue siendo limitado. La brecha entre crecimiento y bienestar aparece como uno de los principales desafíos del período.
