El mercado energético global entró en una fase de máxima tensión este lunes
El recrudecimiento del conflicto bélico en Medio Oriente disparó las cotizaciones internacionales, llevando al crudo a superar la barrera psicológica de los tres dígitos. Analistas y referentes del sector ya advierten que, de mantenerse la escalada, el barril podría alcanzar valores nunca vistos en el corto plazo.
Escalada en los mercados y el fantasma del desabastecimiento
En las primeras operaciones de la jornada, el barril de West Texas Intermediate (WTI), referencia para el mercado regional, trepó hasta los u$s100,11. Por su parte, el Brent del Mar del Norte, que marca el pulso del comercio global, mostró una tendencia aún más agresiva al posicionarse en los u$s106,05, registrando un incremento cercano al 3%.
El foco de preocupación se centra en el Estrecho de Ormuz, un punto geográfico vital por donde circula gran parte del suministro mundial. La posibilidad de un bloqueo o interrupciones en el tránsito marítimo ha encendido las alarmas sobre una crisis de oferta que impactaría directamente en los precios de los combustibles a nivel global.
Advertencias desde Rusia y el rol de Estados Unidos
La situación geopolítica sumó un nuevo capítulo de tensión tras las recientes órdenes del presidente estadounidense, Donald Trump, de atacar posiciones militares en la isla de Kharg. Aunque las terminales de exportación no fueron blanco directo, Washington dejó claro que cualquier represalia que afecte a buques petroleros derivará en bombardeos sobre infraestructura clave.
Según informó C5N, las proyecciones más pesimistas llegan desde el Kremlin. Kiril Dmítriev, enviado especial ruso, aseguró que el precio del crudo podría escalar por encima de los u$s150 por barril si la crisis logística y de producción se profundiza. En este escenario de incertidumbre, Dmítriev destacó que diversas naciones han vuelto a volcarse hacia el petróleo ruso ante la flexibilización de ciertas restricciones previas.
El mundo observa con atención una crisis que no solo amenaza con encarecer la energía, sino con reconfigurar las rutas comerciales del petróleo en medio de una guerra que parece no tener techo.




