El entramado productivo argentino enfrenta un escenario de asfixia financiera que comienza a reflejarse con dureza en las estadísticas oficiales
En apenas doce meses, la irregularidad en el pago de créditos por parte de las empresas se triplicó, alcanzando niveles que encienden las alarmas en rubros estratégicos como la construcción, el comercio y la industria manufacturera.
Un panorama de fuerte heterogeneidad sectorial
Según los últimos reportes del Banco Central (BCRA), la morosidad en el sector privado escaló al 2,5% en diciembre, con proyecciones privadas que ya la sitúan en el 2,7% para el inicio de este año. Si bien el número general parece moderado, la consultora Analytica advierte que esta cifra está «maquillada» por el buen cumplimiento de las grandes corporaciones, las cuales concentran el 40% del crédito con una mora de apenas el 0,9%.
La realidad para las Pequeñas y Medianas Empresas (pymes) es drásticamente distinta, con una irregularidad que trepa al 4%. Esta brecha evidencia que, mientras las grandes firmas logran surfear la crisis, el tejido pyme sufre de manera directa la caída del consumo y el encarecimiento del financiamiento.
Los sectores más golpeados por los saldos impagos
La crisis de cumplimiento no afecta a todos por igual. Según informó El Comodorense, la construcción encabeza la lista de sectores críticos con un índice de morosidad del 6,1%. Le siguen de cerca la industria textil (confección de prendas) con un preocupante 7,7% y la fabricación de muebles con un 7,9%.
Otros rubros en rojo incluyen:
- Hotelería y gastronomía: 4% de irregularidad.
- Industria manufacturera: 3,6%.
- Comercio y reparaciones: 3,4%.
En la vereda opuesta, los sectores vinculados a la energía, la minería y los servicios públicos mantienen niveles de mora inferiores al 1%, sostenidos por una dinámica de actividad más estable.
El impacto en el día a día de las fábricas
La Unión Industrial Argentina (UIA) reflejó esta delicada situación en su último relevamiento. Casi la mitad de las empresas consultadas (45,6%) admitió dificultades para cumplir con al menos una de sus obligaciones básicas, ya sean salarios, proveedores, impuestos o servicios públicos.
Este retraso no solo complica la relación con la cadena de suministros, sino que genera un círculo vicioso: el 39,8% de las firmas que no pudo pagar a tiempo enfrentó mayores costos financieros, incrementando su endeudamiento en el corto plazo y comprometiendo su viabilidad operativa.




