La etapa del «Sifón» en la Ribera llegó a su fin, pero el técnico saliente no se guardó nada
Tras la determinación de la mesa chica del club de no extender su contrato, el entrenador defendió con firmeza los ocho meses que estuvo al frente del primer equipo, asegurando que el análisis de su gestión fue injusto y estuvo condicionado por los últimos resultados en el plano internacional.
La postura del Sifón y el dolor por la Copa Libertadores
La eliminación de la Copa Libertadores caló hondo en el Mundo Boca y terminó siendo el detonante para que la dirigencia encabezada por Juan Román Riquelme le bajara el pulgar a la continuidad del director técnico. El Xeneize se despidió del certamen continental de forma prematura en la fase de grupos tras sufrir un duro revés por 1-0 ante Universidad Católica en La Bombonera, resultado que lo obligó a conformarse con el repechaje de la Copa Sudamericana.
A pesar del golpe, el director técnico se plantó y manifestó que su proceso merecía un voto de confianza. El estratega remarcó que, a su criterio, el rendimiento colectivo que exhibió el plantel bajo su tutela fue claramente infravalorado por la opinión pública y el entorno del club, minimizando lo que se había construido desde su asunción en octubre pasado para suceder al recordado Miguel Ángel Russo.
La polémica por el cambio de Zeballos frente a Racing
Otro de los puntos álgidos de la charla pasó por la semifinal del Torneo Clausura, donde Boca quedó eliminado a manos de Racing en condición de local. Aquella tarde, una de las decisiones más criticadas por la hinchada fue la sustitución de Exequiel Zeballos, quien venía siendo la carta más punzante del ataque xeneize.
Lejos de esquivar el bulto, el entrenador justificó aquella variante que tanto revuelo generó en las tribunas. Explicó que el «Chango» presentaba un desgaste físico extremo que hacía inevitable su salida. No obstante, el ingreso de Alan Velasco —quien sumaba sus primeros minutos tras una severa inactividad por una lesión de rodilla— no logró torcer el rumbo de un partido que terminó sellando la caída azul y oro por la mínima diferencia.
Ciclo cumplido y la era del Vasco Arruabarrena en el horizonte
Con el vínculo contractual de Úbeda con fecha de caducidad para el cierre de junio, la cúpula dirigencial prefirió cortar el proceso y buscar un nuevo rumbo futbolístico. Riquelme y el Consejo de Fútbol decidieron no convalidar la renovación y se movieron con rapidez en el mercado de pases para cerrar al sucesor.
La danza de nombres duró poco en los pasillos de la institución, ya que la directiva tiene totalmente apalabrado el retorno de Rodolfo Arruabarrena. El «Vasco» ya cuenta con el consenso absoluto de las autoridades de la Ribera para asumir las riendas del plantel profesional de cara a la segunda mitad del año, con el principal desafío de reestructurar el juego del equipo y afrontar los compromisos de la Copa Sudamericana.
