Sebastián Armando Fernández aseguró que tres uniformados ingresaron a su vivienda en el barrio Cerro Solo sin orden judicial, lo redujeron en el piso con una almohada sobre la cabeza, lo apuntaron con una pistola 9mm y le exigieron que entregara armas. Tras retirarse, denunció que le faltaban $6 millones y el celular de su hija. Además, sostuvo que luego recibió llamadas intimidatorias.
A las 23.30 del viernes, Sebastián Armando Fernández, de 36 años, terminó tirado en el piso de su casa de la calle Blas Rodríguez, en el barrio Cerro Solo, mientras tres policías, según su denuncia, lo reducían y le exigían que dijera dónde había armas. La escena, narrada por él mismo, ubica a dos hombres armados y a una mujer policía dentro de la vivienda, sin orden judicial y con una violencia que, según afirmó, incluyó amenazas de muerte.
El violento ingreso a la vivienda
Fernández sostuvo que todo arrancó de manera sorpresiva mientras estaba solo mirando la Fórmula 1. Aseguró que lo tomaron por atrás y que uno de los uniformados lo mantuvo en el suelo, con una almohada sobre la cabeza, mientras lo apuntaba con una pistola 9 milímetros. En ese marco, dijo haber escuchado una frase que resume el tono de lo que denunció: “¿Dónde están las pistolas? Habla porque te quemo” .
El hombre insistió en que no entendía de qué le hablaban y negó tener relación con aquello que le reclamaban. En su relato, remarcó que dentro de la casa actuaron tres policías, que no mostraron ninguna orden y que además provocaron daños materiales durante la irrupción. Entre esos destrozos mencionó un televisor que, según dijo, quedó sin funcionar después del procedimiento.
El robo de $6 millones y el celular
La denuncia no quedó limitada a la forma del ingreso ni al trato recibido dentro de la vivienda. Fernández afirmó que, cuando los policías se retiraron, advirtió que le faltaban 6 millones de pesosque guardaba en un placar y también el celular de su hija. Esa acusación fue la que empujó el caso desde un presunto abuso de autoridad hacia una denuncia todavía más delicada contra personal policial.
El obstáculo para denunciar
Después de eso, siempre según su versión, intentó formalizar la presentación en la Seccional Quinta. Allí aseguró que le respondieron que no podían tomarle una denuncia contra la policía, por lo que su esposa volvió a dirigirse a la dependencia mientras él anticipó que el lunes iría a la Fiscalía para avanzar con una denuncia por abuso policial. Ese tramo del relato agrega otro elemento sensible, porque el denunciante no solo acusa a los uniformados por lo ocurrido en su casa, sino también de haber encontrado obstáculos al momento de intentar dejar asentado el hecho.
Amenazas posteriores
El caso sumó además un segundo plano de intimidación que, si se confirma, amplía todavía más la gravedad del cuadro. Fernández afirmó que desde las 2 de la mañana empezó a recibir amenazas e intimidaciones a través de llamadas desde un número privado. En ese punto, sostuvo que reconoció la voz de quien sería “el chofer de los policías” y que del otro lado le repetían que se quedara tranquilo y que no “jodiera”.
El contexto del denunciante
En su testimonio también aportó algunos datos sobre su situación personal, que ayudan a dimensionar el impacto que dice haber sufrido. Contó que es pintor y que actualmente está desempleado , un contexto que vuelve todavía más fuerte la denuncia sobre la desaparición del dinero que guardaba en su casa. La pérdida del efectivo y del teléfono, en ese marco, no aparece apenas como un detalle secundario del procedimiento, sino como uno de los núcleos del daño que afirma haber sufrido.
Otra denuncia en el mismo caso
La versión del denunciante incorporó otro elemento que podría tener peso en el avance del caso. Según indicó, el propietario de la vivienda que alquila también tomó registro de lo ocurrido y decidió hacer una denuncia por su cuenta. Esa referencia abre la posibilidad de que el expediente no quede atado solo a una declaración individual, sino que sume otra presentación vinculada con la misma secuencia.




