Trump asegura que la guerra con Irán está por finalizar tras ataques.
El escenario bélico en Medio Oriente ha alcanzado un punto de inflexión crítico. El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, manifestó este lunes su optimismo respecto al avance de las operaciones militares, asegurando que la campaña avanza a un ritmo superior al planificado originalmente. «Creo que la guerra con Irán está prácticamente terminada», declaró el mandatario, argumentando que las capacidades de defensa de la República Islámica han sido severamente diezmadas.
La ofensiva conjunta entre Estados Unidos e Israel ha dejado al régimen iraní en una posición de extrema vulnerabilidad logística. Según Infobae, Trump fue tajante al describir el estado actual de las fuerzas enemigas: “No tienen marina, no tienen comunicaciones, no tienen fuerza aérea”, afirmó el líder estadounidense, mientras las fuerzas israelíes ejecutaban nuevos bombardeos «a gran escala» sobre objetivos estratégicos en Teherán e Isfahan.
Escalada militar y conmoción en los mercados globales
Mientras las explosiones sacudían la capital iraní, Teherán respondió con una ofensiva de misiles y drones dirigida hacia Israel y los estados del Golfo. Estos ataques provocaron incendios en instalaciones petroleras de los Emiratos Árabes Unidos y Baréin, además de causar una víctima fatal en el centro de Israel. Las consecuencias económicas no se hicieron esperar: el barril de petróleo Brent superó la barrera de los 100 dólares y el gas natural en Europa registró un incremento del 30% en una sola jornada.
Ante la inestabilidad del suministro energético, el G7 convocó a una reunión de emergencia para coordinar la liberación de reservas petroleras estratégicas. La situación se complica geográficamente tras la intercepción de misiles en espacio aéreo turco, lo que obligó a Washington a retirar al personal no esencial de su consulado en Adana, cerca de la base de la OTAN en Incirlik.
Mojtaba Khamenei: el nuevo liderazgo bajo el fuego
En el plano político interno, la Asamblea de Expertos de Irán oficializó la designación del ayatolá Mojtaba Khamenei como nuevo Líder Supremo. Esta sucesión se produce tras la muerte de su padre, Alí Khamenei, durante los bombardeos iniciales del conflicto. A pesar del asedio, miles de seguidores se concentraron en Teherán para respaldar al nuevo clérigo, mientras figuras como Ali Larijani calificaron la elección como un golpe de «desesperación» para Occidente.
El nuevo liderazgo iraní ya cuenta con el apoyo explícito del Kremlin. Vladímir Putin prometió un respaldo «inquebrantable» a Mojtaba Khamenei, consolidando el eje entre Moscú y Teherán. Mientras tanto, en el Líbano, Hezbollah confirmó enfrentamientos directos con fuerzas israelíes que habrían ingresado desde Siria, evidenciando que el conflicto ya ha trascendido las fronteras originales para convertirse en una conflagración regional de proporciones impredecibles.




