En una maniobra clave para intentar reactivar una economía que muestra señales de recuperación dispar, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) decidió no renovar el aumento transitorio de los encajes bancarios
La medida, que vence el próximo 31 de marzo, busca inyectar liquidez al sistema financiero y presionar a la baja las tasas de interés para que pedir un préstamo sea más accesible para los argentinos.
Flexibilización monetaria y mayor liquidez
La decisión del organismo conducido por Santiago Bausili implica dar marcha atrás con el incremento de 5 puntos porcentuales que se había fijado el año pasado. Con este cambio, los requerimientos de «efectivo mínimo» que los bancos deben mantener inmovilizados se reducirán significativamente a partir de la semana que viene.
Específicamente, los encajes de los depósitos a la vista caerán del 50% al 45%, mientras que para los fondos Money Market (comunes en aplicaciones de pago) y cauciones, la cifra bajará del 45% al 40%. Esta liberación de fondos permitirá que las entidades financieras dispongan de más dinero para volcar al mercado interno en forma de créditos personales, prendarios y para empresas.
El impacto esperado en el bolsillo y la tasa de interés
La función técnica de los encajes es actuar como un «seguro» ante retiros masivos, pero en la práctica funcionan como una canilla de la política económica. Al bajar el porcentaje que los bancos deben dejar «quieto» en el BCRA a tasa cero, el costo del dinero disminuye. Esto genera un escenario propicio para que las tasas de interés de los préstamos comiencen a descender, estimulando así el consumo y la inversión privada.
Desde el sector financiero venían reclamando esta señal para poder dinamizar su actividad en un contexto de dólar estable. El Gobierno apuesta ahora a que esta mayor liquidez sea el motor que termine de encender los sectores que aún no logran despegar tras el recambio de gestión. La meta oficial es clara: menos pesos encadenados en el Central y más circulando en la economía real.




