El economista Ricardo Delgado lanzó una advertencia contundente: ante la debilidad del peronismo, el oficialismo encontró un nuevo adversario político en los empresarios y la industria. Mientras tanto, el salario real sigue 8 puntos abajo, la mora crece y el consumo se estanca. «No hubo apertura arancelaria, pero sí un cambio cultural que golpea al sector productivo», señaló.
El gobierno de Javier Milei está utilizando a los industriales como nuevo adversario político en un contexto de debilidad del peronismo, al tiempo que impulsa un profundo cambio cultural y económico. Así lo advirtió el economista Ricardo Delgado, titular de la consultora Analytica, quien si bien valoró medidas de desregulación y simplificación administrativa, alertó sobre los riesgos de avanzar con una apertura acelerada sin un período de transición que amortigüe el impacto en el empleo y en el consumo interno. Según Noticias Argentinas.
«Los gobiernos siempre necesitan encontrar adversarios y este en particular no es la excepción. Hoy el peronismo no es el mejor adversario porque está muy débil, entonces hay que encontrar otro que la gente pueda validar como tal», explicó Delgado. En ese sentido, señaló que «los empresarios y la industria, que han tenido protección durante décadas en la Argentina, se convierten en un buen sujeto político para esa confrontación».
Cambio cultural o ajuste encubierto: la estrategia detrás de la ofensiva
Delgado consideró que la ofensiva contra determinados sectores productivos se inscribe dentro de la intención del oficialismo de promover un cambio cultural más amplio. «Está esta idea de cambio cultural que quiere imponer el gobierno en muchas áreas de la sociedad, no solo en la economía», afirmó.
No obstante, el economista reconoció que la discusión sobre los niveles de protección económica en el país es legítima. «Los argentinos vivimos muchos años pagando precios mucho más altos que los de otros países, incluso de la región. No es infrecuente ver argentinos cruzando a Chile, Uruguay o Brasil por cuestiones cambiarias para comprar productos más baratos», sostuvo. En ese marco, consideró que el debate sobre la competitividad es necesario.
Pero el problema, advirtió, es la velocidad del proceso. «El timing y la velocidad con la que se lleva adelante este proceso descolocan mucho y generan ruido», señaló.
Desregulación sí, pero sin red de contención: el riesgo para el empleo
Según Delgado, la actual gestión avanzó más en la desregulación que en una apertura arancelaria plena. «No hubo una baja sensible de aranceles. Además, estamos dentro del Mercosur y existe un arancel externo común, lo que limita la posibilidad de reducirlos de manera generalizada», explicó. Sin embargo, destacó que sí hubo progresos en materia de simplificación administrativa. «Se avanzó mucho en desregulación, desburocratización y simplificación de trámites, y en algunos sentidos eso va en la dirección correcta», indicó.
El economista también planteó que la discusión sobre la apertura económica debe considerar sus consecuencias territoriales y sociales. Frente a la idea de que la pérdida de empleos industriales podría compensarse con el crecimiento de sectores como la minería o el petróleo en regiones cordilleranas, Delgado fue escéptico. «Un trabajador de una pyme metalúrgica de San Martín difícilmente pueda trasladarse al conurbano de Neuquén para trabajar en una empresa de servicios petroleros», explicó.
Salario real en caída, mora en alza y consumo estancado: la foto de la economía real
El especialista también alertó por la evolución del poder adquisitivo y del consumo. Según indicó, el salario real continúa deteriorado. «Hoy el nivel de salario, medido con una canasta más acorde, está entre siete y ocho puntos por debajo de lo que era al inicio del gobierno», señaló.
A su vez, recordó que parte de la recuperación económica observada desde mediados de 2024 estuvo impulsada por el crédito. «La vuelta del crédito a las familias permitió recuperar el consumo de bienes durables como electrodomésticos, autos y motos», explicó. Sin embargo, advirtió que esa dinámica comienza a mostrar señales de agotamiento. «El nivel de mora está aumentandotanto en familias como en empresas. Un 15% de las pymes ya presenta problemas de irregularidad en sus créditos», detalló.
Inflación arriba del 2% y dólares en el banco: la compleja ecuación que enfrenta el Gobierno
En materia inflacionaria, Delgado estimó que febrero habría cerrado con un índice cercano al 2,8%. «La inflación está cómodamente arriba del 2% mensual y eso sigue siendo un problema porque erosiona el poder de compra de las familias», explicó.
Finalmente, analizó la situación del frente cambiario y financiero. Según indicó, el gobierno cuenta con un margen mayor que en etapas anteriores gracias al comportamiento de los ahorristas. «Las personas compran dólares pero en la mayoría de los casos los dejan depositados en los bancos. Eso fortalece al sistema financiero y forma parte de las reservas del Banco Central», concluyó.
El mensaje de Delgado es claro: la economía real muestra signos de agotamiento y el Gobierno, en su afán de encontrar nuevos adversarios, podría estar descuidando a quienes generan empleo y producción. La película, advierte, recién empieza.




