Cómo se organizó la histórica despedida del Indio Solari: gestiones políticas y logística contrarreloj.
La organización del velatorio de Carlos «Indio» Solari en el Polideportivo Municipal José María Gatica, en Villa Domínico, fue el resultado de 48 horas de intensas gestiones políticas, evaluaciones técnicas y una coordinación contrarreloj destinada a contener una movilización popular sin precedentes.
El proceso de selección de la sede: idas y vueltas
Tras el fallecimiento del artista, se abrió una búsqueda urgente de un espacio que reuniera condiciones óptimas de accesibilidad y seguridad. El proceso incluyó varias instancias de negociación entre distintos niveles del Estado:
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El rechazo del Congreso: Diputados de Unión por la Patria solicitaron utilizar el Palacio Legislativo para la despedida, pero la iniciativa fue desestimada por la Presidencia de la Cámara de Diputados tras evaluar informes de seguridad que desaconsejaban un evento de tal magnitud en ese emplazamiento.
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La propuesta nacional: El Gobierno nacional, a través de la Secretaría de Cultura, ofreció formalmente las instalaciones de Tecnópolis. Esta opción fue comunicada al entorno familiar, aunque desde el oficialismo se dejó claro que, de preferirse otro destino, la organización correría por cuenta de quienes lo gestionaran.
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La elección de Avellaneda: Tras analizar alternativas como el estadio de Racing y diversos puntos en La Plata, se optó por el Polideportivo de Villa Domínico. La elección respondió a criterios estrictamente logísticos: su ubicación sobre la Avenida Mitre, la proximidad al tren Roca y los accesos rápidos por autopista fueron fundamentales para organizar filas seguras y facilitar el flujo masivo de personas.
Reencuentro y coordinación política
La organización también marcó un punto de inflexión en las relaciones internas del peronismo. La necesidad de coordinar una despedida de semejante escala derivó en una llamada entre Máximo Kirchner y el gobernador Axel Kicillof, cuya comunicación personal se encontraba interrumpida desde hace meses debido a diferencias políticas.
Máximo Kirchner, quien mantenía un vínculo personal estrecho con el Indio, se involucró desde el primer momento en las gestiones, mientras que Kicillof coordinó la logística provincial. A ellos se sumó la colaboración del municipio de Avellaneda, bajo la supervisión de Jorge Ferraresi y el intendente interino Hugo Barrueco, garantizando la operatividad del predio.
Operativo de seguridad y asistencia
Una vez definida la sede, el Gobierno bonaerense desplegó un operativo robusto para garantizar el orden:
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Despliegue sanitario y de seguridad: Se dispusieron 1.500 efectivos de la Policía bonaerense y se instalaron puestos de salud estratégicos.
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Logística de acceso: Se liberaron los peajes administrados por Aubasa para agilizar el arribo de los seguidores desde distintos puntos del área metropolitana y el interior del país.
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Estrategia de contención: Se utilizó una disposición especial en los ingresos para evitar desbordes y se ubicó a personal de bomberos en la primera línea de contención, priorizando la asistencia y la calma ante la masiva afluencia.
El velorio, que cuenta con el seguimiento personal de Kicillof, mantiene un compromiso de puertas abiertas sin horario de cierre preestablecido, bajo la premisa de garantizar que todos los fanáticos que se acerquen a Avellaneda tengan la posibilidad de dar su último adiós al líder de Los Redondos.
