El inicio del tercer mes del año trae consigo nuevos desafíos para la economía doméstica
Tras un período de relativa calma, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) vuelve a mostrar señales de aceleración, impulsado principalmente por el ajuste en los servicios regulados y un repunte en el valor de los alimentos básicos. La mirada del Gobierno, que celebraba recientes logros legislativos, se posa ahora con preocupación sobre un indicador que amenaza con romper la barrera del 3%.
El impacto de los servicios y el contexto internacional
Durante la primera semana de marzo, la dinámica de precios reflejó un avance del 1,7%, superando el registro del mes anterior. Esta aceleración se explica, en gran medida, por el incremento del 2,5% en los rubros regulados, donde el peso del transporte público y las nuevas tarifas energéticas se hizo sentir con fuerza.
A este complejo panorama local se suma un factor externo determinante: la tensión bélica entre Estados Unidos e Irán. Según información que fue extraída del medio El Comodorense, el conflicto en Medio Oriente ha generado un shock en el mercado de combustibles, llevando el barril de petróleo por encima de los u$s90, lo que representa un salto cercano al 30% en apenas siete días.
Carnes y educación: los motores de la suba interna
Dentro de la canasta de alimentos, la carne vacuna vuelve a ser el centro de las miradas. El producto no solo mantiene una presión constante sobre la inflación núcleo, sino que su valor podría verse tensionado por el reciente acuerdo exportador con EE.UU., que amplía el cupo libre de aranceles a 100.000 toneladas anuales. Si bien la medida promete un ingreso importante de divisas, el mercado interno comienza a sentir el costo de oportunidad.
Por otro lado, el inicio del ciclo lectivo también dejó su marca. El rubro educación aportó 0,4 puntos porcentuales al índice general, un movimiento estacional esperado pero que, sumado a los otros incrementos, posiciona las proyecciones privadas cerca del 3% para el cierre del mes.
Un alivio parcial en los productos estacionales
No todo son noticias negativas en las góndolas. La nota de alivio la dieron los productos estacionales, que registraron un descenso del 0,7%. Este comportamiento se debió principalmente a la estabilidad en los precios de la indumentaria —previo al cambio de temporada— y a una baja sensible en el costo de frutas y verduras de estación.
A pesar de este respiro, la tendencia general sigue siendo alcista. El desafío para la gestión económica será contener estos desvíos para evitar que la inflación erosione nuevamente el poder adquisitivo en un año clave para la imagen oficial.




