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En octubre las regalías petroleras cobradas por Chubut llegaron a 37,2 millones de dólares y confirmaron la tendencia de estancamiento que se viene dando en los últimos meses. Aunque subió la producción de crudo Escalante subió el mes pasado, las regalías tuvieron una variación ascendente mínima respecto del mes anterior. La combinación de precios internacionales a la baja y la producción perdida generaron que la provincia desaproveche casi todo un año para aumentar su recaudación. La perspectiva para el 2023 es muy compleja porque aumentarán los pagos de deuda que se efectúan con regalías petroleras.

Los datos de lao Secretaría de Energía mostraron que en octubre Chubut recaudó solamente 37,2 millones de dólares por regalías petroleras y marcó una suba de apenas 0,85% respecto de los 36,9 millones del mes anterior.

El estancamiento de las regalías se produjo a pesar del aumento de la producción que reveló El Extremo Sur, la que representó que en octubre se extrajeran 123 mil barriles más que en el mismo mes del año anterior.

El problema para las arcas de la provincia fue que bajó la cotización del crudo Escalante, pasando de los 84,5 dólares de junio para descender a los 71,5 dólares de octubre, mientras que respecto de septiembre la retracción fue de 3,3 dólares por barril.

El impulso que debió generar la suba productiva no se reflejó en mayores regalías a consecuencia del retroceso del precio del barril de petróleo.

Estado intencionalmente ausente

Si el precio del crudo sigue retrocediendo lentamente el impacto para la provincia será aún mayor porque no hay demasiados elementos que puedan confirmar que las operadoras mantengan el alza constante los niveles de producción.

Lo que por ahora es una reducción con estancamiento de las regalías puede convertirse en un problema mayor para lo que resta del año y el comienzo del que viene.

Es ahí donde se observa claramente la falta de injerencia que viene protagonizando el Estado provincial a la hora de incidir sobre los niveles de producción que se necesitan en Chubut, dejando en manos de las operadoras petroleras las subas y las bajas en función de sus propios planes operativos y no de las necesidades recaudatorias de la provincia.

Compleja perspectiva futura

El panorama es incierto en el contexto internacional en torno de los precios de los commodities y sus variaciones, tanto por la guerra en Ucrania como por el expansivo proceso inflacionario que desata crisis económicas en buena parte del planeta.

Haber desaprovechado casi todo 2022 para aumentar la recaudación, impulsando la producción sobre la base de los mayores precios internacionales, ha sido un gravísimo error político de la actual administración provincial que encabeza Mariano Arcioni.

Para 2023 el escenario será aún más complejo y de difícil equilibrio para la provincia porque la gestión arcionista renegoció la deuda en dólares y pasó la mayoría de los vencimientos para el año que viene y los cuatro posteriores.

Deuda pagada con regalías

Esos vencimientos de deuda en dólares se cancelan con regalías petroleras que directamente no ingresan a las arcas de la provincia. Cuando los pagos aumenten las regalías que ingresen a la provincia serán menores y por consiguiente el Estado contará con menores fondos provenientes de la extracción petrolera.

Este 2022 concluirá con pagos de deuda efectuados con regalías que ascenderá a los 85,7 millones de dólares, pero para el 2023 ascenderán a los 120 millones y en el 2024 treparán a los 135,3 millones. Ese es el nivel de impacto que tendrá la deuda en moneda extranjera desde el año que viene y lo peor sucederá en el ’24 ya que los vencimientos se duplicarán respecto de este año.

Ese combo puede ser explosivo y extremadamente complicado con vistas a un 2023 donde asumirá una nueva gestión y se encontrará con esta bomba de tiempo activada para explotar en cualquier momento.

Si el Estado provincial no interviene en el manejo del sector petrolero y marca los ritmos productivos de los recursos naturales, la situación se pondrá más que compleja para Chubut y quedará casi exclusivamente librada al desenvolvimiento de los precios del crudo.

El consumo de carne vacuna en la Argentina no logra despegar y se mantiene en apenas 47 kilos por habitante por año, su mínimo histórico. Esto sucede muy a pesar de que los precios en los supermercados y carnicerías muestran incrementos bastante por debajo del índice general de inflación.

Los datos son contundentes: según el INDEC, en Octubre pasado el IPC mostró una suba mensual del 6,3%, lo que marca un incremento en lo que va del año del 76,5%, mientras tanto la carne vacuna subió en el décimo mes del año un promedio de 3% para acumular en 2022 el 56,1%, es decir, nada menos que veinte puntos por debajo del índice de precios al consumidor -según publica Ámbito-.

En los últimos cinco meses la ecuación cambió rotundamente ya que hasta ese momento el producto se movía muy por arriba del índice general de inflación, pero la caída en el consumo -que ya se encuentra en un límite en el que el consumidor no puede absorber nuevas subas-, junto a la sequía que aceleró la faena de animales, dieron vuelta el escenario.

En Octubre pasado el asado fue el corte que más subió de precio, con 4,2% mensual. Fue seguido por el cuadril, cuyo precio aumentó 3,3% mensual, y por la nalga y la paleta (2,3% en cada caso). En el caso de la carne picada común el aumento fue de 1,2% mensual. En tanto, en lo referente a las hamburguesas congeladas, el incremento fue de 4,6%, resultando muy inferior a los ajustes mensuales de dos dígitos observados entre Abril y Septiembre del corriente año. Por su parte, el precio del pollo entero aumentó 4,9% en relación a Septiembre.

En la comparación interanual los valores de los cortes cárnicos también subieron a menor ritmo que el nivel general del IPC, repitiendo lo observado en los meses anteriores. El precio del asado subió 70,8% entre Octubre de 2021 y octubre de 2022, el de la carne picada aumentó 69,0%; el de la paleta, 70,6%; el del cuadril, 72,2%; y el de la nalga, 70,1%.

Justamente el año pasado el Gobierno intervino en el mercado exportador de carne vacuna para que no falta carne en el mercado interno y el asado era una de las prioridades de la medida. Lo cierto es que el mercado terminó por decantar ante la sequía que obligó a los productores a mandar más animales a faena, lo que terminó con una caída de los precios de la vaca en pie.

Lo cierto es que de cualquier manera, si se compara Octubre de 2019 con Octubre de 2022, la retracción en el consumo fue de nada menos que el 7%. Según explican en el sector, la caída en las ventas se da por una cuestión lógica de precios pero también de cambios de hábitos en el consumo.

Los argentinos hoy consumen unos 45 kilos por habitante por año de pollo y unos 20 kilos de cerdo, el acumulado entonces supera los 100 kilos por habitante por año. Es decir, una cifra similar a la de los países con mayor poder adquisitivo. La reconfiguración en el consumo es una realidad, pero también es cierto que hay una porción de la población, los estratos sociales más bajos, que está consumiendo cada vez menos proteínas animales.

Esta es una de las mayores preocupaciones del Gobierno y es ahí donde entran en juego los acuerdos con los frigoríficos para que vuelquen carne al mercado interno a precios populares. Para las festividades de fin de año se espera un nuevo acuerdo de mayor tonelaje que buscará llegar a diversos puntos de venta, principalmente cadenas de supermercados.

Finalmente, otro punto clave en lo que respecta al negocio de la carne vacuna es que la demanda de China viene en franco retroceso, lo que a su vez está aplastando los valores internacionales del producto. La gran preocupación en el mediano plazo de los frigoríficos exportadores es que con una demanda externa deprimida y una interna sin poder de recuperación, sus márgenes de rentabilidad serán cada vez más ajustados.

El próximo año presenta entonces más que un desafío para el sector de ganados y carnes. En primer lugar, que se recupere el consumo al ideal de 50 kilos por habitante y que los precios acompañen, entonces, una posible recuperación del poder adquisitivo. Por otro lado, que la demanda externa se mantenga estable, en un contexto de caída de rentabilidad e incremento de costos.

Los supermercados ya comenzaron a surtir sus locales con productos para las Fiestas. El cepo a las importaciones afecta la variedad en decoración. El costo de la cena de Noche Buena

Si bien todavía falta un mes para las Fiestas, y en el medio los argentinos estarán pendientes del Mundial, las góndolas de los supermercados ya empezaron a tener espacios exclusivos con oferta navideña, aunque con precios que superan la inflación interanual, como sucede con muchos productos que son estacionales.

Tanto es así que las típicas cajas que ofrecen las cadenas comerciales subieron, en la gran mayoría de los casos, entre 100% y 130% respecto de las que ofrecían para la misma época del año pasado; varios puntos por sobre la tasa de inflación que a octubre -último dato del Indec- alcanzó el 88 por ciento.

En lo que respecta a la oferta de decoración, este año las fuentes consultadas por Infobae destacaron que será más pobre. Las fuertes restricciones a las importaciones de los últimos meses debido a la falta de dólares hizo que los supermercados no pudieran ingresar al país lo que habitualmente ingresan del exterior para esta época, por lo que los salones serán vestidos con lo que les quedó del año pasado más algo de lo que el Gobierno les haya aprobado en los últimos días y parte de productos nacionales.

Los salones serán vestidos con lo que les quedó del año pasado más algo de lo que el Gobierno les haya aprobado importar

Si bien el equipo de la Secretaría de Comercio les prometió a los supermercados que si participaban del programa Precios Justos les liberarían los permisos (SIRA) adeudados, todavía ello no ocurrió y los tiempos burocráticos de liberación de la mercadería que está en el puerto y la llegada a las sucursales no se da de un día para el otro. El arbolito se arma el 8 de diciembre, por lo que sólo restan dos semanas.

Lo que sí ya comenzó a estar presente en las góndolas son los alimentos típicamente navideños, que llegaron con aumentos variados pero la gran mayoría por encima del 100% respecto de fines de 2021. Las cajas que ofrecen las cadenas de supermercados, de distintos colores y precios, tuvieron incrementos de hasta 140%, en algunos casos.

Según pudo detectar Infobae, Coto ofrece la caja más económica (verde) a $1.299, cuando el año pasado costaba $550 (136% más), mientras que la media (roja) pasó de $1.259 a $2.999 (138%) y la premium (negra), de $1.899 a $3.999 (110%).

En el caso de Carrefour, el mix básico de productos subió 105%, de los $579 del año pasado a $1.190 este año; el intermedio subió de $979 a $2.190 (123%) y la más costosa, la caja azul, trepó de $1.689 a $3.790 este año, es decir, 124 por ciento.

En el caso de las canastas de Disco, la roja subió de $690 a $1.149 (66%); la verde, de $1.099 a $2.499 (127%), y la negra, de $1.999 a $3.999 (100 por ciento).

Al margen del costo de las cajas, que igualmente se considera en el sector una muy buena referencia porque incluyen todos productos vinculados con las Fiestas, un pequeño relevamiento de Infobae -a partir de precios promedio de distintos ítems tomados por Consumidores Libres el año pasado y las mismas referencias de las páginas web de los supermercados para este año-, arrojó incrementos de 100% o más en los últimos 12 meses.

Igual producto, valores diferentes

Otra característica del momento es la enorme dispersión de precios, al punto que un mismo producto en distintas cadenas o comercios de proximidad puede tener una variación notable. El pan dulce Marcolla, por ejemplo, que para las Fiestas de 2021 costaba, según Consumidores Libres, $463, hoy se presenta a $875 en un supermercado y $930 en otro (89% y 100%, de diferencia, respectivamente).

A su vez, el budín con frutas marca Arcor de 215 gramos tenía un valor de $215 y hoy está en $450 o más. El pan dulce Bagley subió de $493 a $976 o $1.170, según la cadena, y las garrapiñadas de maní Bariloche trepó de $125 a $242. El atún La Campagnola de 170 gramos costaba $330 el año pasado y hoy vale más de $600. El kilo de asado se mantuvo en $1.000 a $1.200 el kilo aproximadamente, mientras que el de pollo sí subió de $230 a 350 pesos.

En cuanto a las bebidas, la sidra Real blanca de 720 ml tenía un precio de $400 a fines de 2021 y hoy vale $650, mientras que la marca Victoria también se duplicó en un año, al pasar de $220 a $449. A su vez, el champagne Federico de Alvear se encareció de $445, según Consumidores Libres, a $777, aunque actualmente está en promoción y llevando 3 se puede comprar a $518 en algunas cadenas.

En octubre, la inflación circuló a un ritmo del 6,3% e impactó en las góndolas de los supermercados, autoservicios y comercios de cercanía. Las ventas en estos canales de comercialización promediaron una caída del 4,5% en todo el país, Se trata de la segunda caída, después de 14 meses de ventas con signo positivo, según los registros de la consultora Scentia.

Con ese resultado, el acumulado del año se mantiene con una suba del 2,4%, aunque los próximos dos meses se van a comparar con bases altas por lo que aún no está definido cómo cerraría el año.

“No hubo sorpresas y lo que se suponía en octubre, sucedió. Si bien la situación entre canales fue bastante diferente”, explica Osvaldo del Rio, analista de esa consultora.

Se refiere a que las grandes cadenas de supermercados, estimuladas por los programa oficiales de precios, las promociones con tarjetas bancarias y los programas de fidelización lograron crecer 1,7% su volumen de venta, aun cuando la base de comparación es alta (5,4%).

En cambio, los autoservicios y comercios de cercanía- que concentran aproximadamente el 60% del volumen total- sufrieron un retroceso importante del 9,8%, continuando con una tendencia a la baja que comenzó en julio. Por eso, en el promedio de la caída general, prima el signo negativo.

Antes de la crisis del 2002, los supermercados llegaron a concentrar el 50% de las ventas, luego cayeron al 29% hacia el 2003 y de a poco fueron recuperando. Actualmente, con todos los imanes para atraer clientes, llegan a captar el 38% del volumen de ventas.

Entre los motivos de la disparidad en las ventas entre los canales, según el analista, figuran «la diferencia de precios (más caros en los comercios de barrio), las bases de comparación y una capacidad de compra de los consumidores que está cada vez mas afectada”, explica.

Una característica común que se vio en octubre, en todos los puntos de venta fue la caída en las categorías de productos de limpieza personal y para el hogar. Esta categoría -que lideró las ventas durante la pandemia- es una de las primeras en resentirse en épocas de crisis o de alta inflación.

Teniendo en cuenta todo el mercado, esta categoría cayó 11,2 puntos el mes pasado. También las bebidas conformaron una canasta mas “fusible” dentro de la compra hogareña. Se desplomaron 9,7% en el caso de las bebidas con alcohol y 6,5%, las sin alcohol. Evaluadas las ventas de productos de limpieza por canales, se hizo evidente una caída mayor en los autoservicios (16,2%) versus una merma del 4,8% en las góndolas de los supermercados.

De acuerdo con el seguimiento de la empresa Scanntech que escanea más de 4,5 millones de tickets en los comercios de cercanía. la caída de las ventas en ese canal fue del 11,1%. Con lo cual, los primeros diez meses del año, mostraron una contracción del 3,5%.

“En el acumulado del año, se ve la persistencia de la caída del consumo a una tasa de doble dígito en el área metropolitana. Mientras que el Interior, la retracción está mucho mas suavizada (-1,7%), si bien se aceleró fuerte en los últimos meses”, detalla Gustavo Mallo, analista de esa firma.

En cuanto a la variación de los precios, el promedio monitoreado por Scentia en los comercios llegó al 87,6%, por encima del 82,8% detectado durante el mes anterior. También en línea con el acumulado interanual de la inflación general que informa el INDEC (88%).

La celeridad con que aumentan los precios alertó a la secretaria de Comercio a apurar también el nuevo acuerdo de Precios Justos que rige ahora, para mantener unos 1700 productos sin aumentos durante cuatro meses.

De acuerdo con las mediciones de otras consultoras, en los primeros quince días de Noviembre hubo una ligera desaceleración en los alimentos que aún no resulta suficiente para desinflar la expectativa de que la inflación general del mes resulte por debajo del 6%. De todas maneras, los funcionarios apuestan a que el programa logre encorsetar en alguna medida el rubro que dispara los índices de pobreza y de indigencia.

 

Crece el clima mundialista, en línea con el último dato de inflación. En Argentina, muchas miradas están puestas en el torneo deportivo, pero no se pierde de vista el constante aumento de los precios que no da respiro, aunque muestra signos de alivio. El último dato de inflación correspondiente al mes de octubre arrojó un aumento mensual de 6,3%, por debajo del rango de 6,5 a 7% que estimaban las consultoras privadas, pero apenas por encima del dato de septiembre que había marcado una desaceleración.

De esta manera, acumuló un incremento de 66,1% en los diez meses de este año y registró un aumento de 88% en términos interanuales. En línea con lo proyectado por las expectativas de mercado relevadas mensualmente por el Banco Central (REM), se espera que el 2022 cierre con una inflación del 99,6%. Desde el gobierno también se ilusionan con cerrar en dos cifras si la suba de precios se mantiene en torno al 6% en noviembre y diciembre.

La inflación en el mundo: equipos que ganan y que pierden

Bajo el escenario actual, el salto en la dinámica de precios es un problema que persiste a nivel mundial y no solo preocupa a la Argentina. Sin embargo, hay países más golpeados que otros en los que la marcha inflacionaria parece haberse acomodado a los designios de la política económica y también a cierta desaceleración de los precios internacionales a partir de junio. Las expectativas de los mercados varían en cada región.

Estados Unidos viene mostrando logros –si bien moderados– en su batalla contra la inflación de la mano de una persistente suba de las tasas de interés de referencia. Estas pasaron de 0% a comienzos de año a 3,1% en octubre, y la inflación se desaceleró en los últimos cuatro meses: pasó de 9% interanual en junio a 7,7% en octubre. Y si bien se mantiene alta respecto del objetivo del 2% anual, el gobierno se muestra optimista en que la ubicará en torno a 5% el año próximo y cumplirá la meta en 2024.

Por el contrario, la Eurozona mantiene elevados niveles de inflación y las cifras muestran un incremento cada vez mayor al ritmo de los conflictos vinculados a la guerra en Ucrania. En octubre, la inflación interanual marcó un nuevo récord trepando al 10,7%. Los aumentos de los precios de la energía y los alimentos no ceden en la región y a esto se le suma la llegada del invierno que tensará aún más los problemas de abastecimiento de combustibles presionando al alza los precios.

Polonia tiene la inflación más alta de Europa, con una tasa de 17,9% interanual en octubre, y le siguen los Países Bajos con un 14,3%, Croacia con 12,8% y Bélgica con 12,3%; entre los países que han clasificado al mundial. En tanto, Alemania, Inglaterra y Portugal registraron tasas de inflación cercanas al 10% interanual en el décimo mes del año. Por su parte, Francia, el último campeón de la copa del mundo, mantiene tasas que rondan el 6% interanual en los últimos cinco meses. La gran sorpresa de este ranking es España, donde la inflación bajó desde el pico inflacionario del 10,8% en julio a 7,3% en octubre, mostrando una desaceleración por tercer mes consecutivo.

En cuanto a los países vecinos, en octubre la inflación de Brasil computó un aumento de 6,5% respecto de igual mes del año pasado y así el clásico rival del fútbol argentino mantuvo una desaceleración marcada luego del registro del 11,9% de junio y pese al clima electoral de los últimos meses. Por su parte, Uruguay también anotó una merma en el ritmo de aumento de los precios respecto a los meses anteriores y presentó una variación del 9% interanual en octubre, y apenas un aumento de 0,21% en comparación con el mes anterior.

¿Qué pasa en Argentina?

El ítem que más preocupa en Argentina es el de los precios de alimentos y bebidas dado que tiene una incidencia mayoritaria sobre el índice general y además determina la evolución de la canasta básica total y alimentaria, que se utiliza para estimar la pobreza y la indigencia. Este ítem presentó un alza mensual de 6,2% en octubre, se ubicó debajo del promedio general y exhibió una desaceleración respecto de los dos meses anteriores. Las frutas y verduras frescas treparon en torno a 10% mensual. El ítem acumuló un aumento de 80,0% en los primeros diez meses del año.

Los rubros que tuvieron mayores aumentos de precios en octubre fueron los servicios. La comunicación registró una suba de 12,1% en octubre respecto al mes anterior, un aumento explicado principalmente por el ajuste en los servicios de telefonía e internet. También el rubro de vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles presentó un incremento de 7,5% mensual, explicado por la aplicación de la segmentación tarifaria de los servicios de electricidad y gas a partir del mes pasado. En tercer y cuarto lugar se encontraron los precios de los hoteles y restaurantes, con un alza de 7,4%, y los servicios de salud y educación, ambas con un 7,1% respecto de los niveles de agosto.

Las últimas medidas para controlar la inflación

El pasado viernes el ministro de economía, Sergio Massa, presentó públicamente el programa Precios Justos ante un público plagado de empresarios del rubro supermercadista, alimentación y otros. El programa plantea un esquema de congelamiento de precios de unos 1.700 productos de consumo masivo por cuatro meses al tiempo que en el resto de los productos que fabrican las empresas que se adhirieron al programa se autorizará un aumento del 4% mensual. A cambio las empresas obtienen autorización para traer importaciones al tipo de cambio oficial. Desde el gobierno confían en que podrán consolidar el programa avanzando en un acuerdo con los eslabones de fabricación de insumos difundidos necesarios para la producción.

Es un esquema que tiene sentido en un marco de estabilización de un conjunto de variables macroeconómicas (el dólar fundamentalmente), reconocen los funcionarios del ministerio de Economía. Esto también daría la pauta de una mayor efectividad de la política, si bien es difícil augurar que la pax cambiaria se conserve en los últimos meses del año que suelen recalentar la demanda de divisas.

El registro de la inflación de Octubre, lo que ya proyecta Noviembre y, en especial, la trepada de precios en los rubros más sensibles -alimentos, vestimenta- desnudan al menos por un momento la falta de sintonía entre la agenda política y la realidad. El tema, sin dudas, recorre al oficialismo, tomado por sus batallas y a la espera de cada pronunciamiento de Cristina Fernández de Kirchner. Es un interrogante hasta qué punto avanzará mañana en el escenario del acto por el Día de la Militancia.

Existe una cuestión de fondo. Entre los renglones salientes de cualquier gestión económica, se anota uno básico para ser sostenible: la base política. Y eso demanda, antes que nada, compromiso del espacio gobernante y reglas de juego con la oposición. Sin ese presupuesto, todo lo demás renguea, transforma en hueco cualquier discurso del consenso. Será seguramente -según publica Infobae– un punto a atender en la puesta en escena que organiza el kirchnerismo a medio siglo del primer regreso de Perón al país.

Por lo pronto, son dos los gestos. CFK mantiene los cuidados sobre la gestión de Sergio Massa, un soporte que exhibe de manera más explícita Máximo Kirchner. Eso constituye un piso básico para el ministro. Pero a la vez, el kirchnerismo alimenta la interna, factor de incertidumbre política. Reclama al Presidente el funcionamiento de una mesa política del oficialismo para resolver lo que resta de su mandato y la estrategia electoral. Es un modo de relegar aún más a Alberto Fernández, que busca recuperar algo de oxígeno. Eso explica en parte el empantanamiento de la movida para anular las PASO.

Las preocupaciones sociales están concentradas en la economía, según todas las encuestas y el sentido común. Y el informe del INDEC sobre la inflación de octubre vuelve a proyectar números alarmantes en general y, en particular, su efecto agravante sobre los niveles de empobrecimiento.

Tuvo ya reflejo interno. Pero CFK no volvió a hablar de ese tema después de que, a fines de septiembre, reclamara medidas concretas de contención de la inflación en rubros gravitantes para la conformación de las canastas básica total y alimentaria, que determinan en las mediciones oficiales los niveles de pobreza y de indigencia. ¿Lo volverá a hacer ahora?

El IPC de Octubre estuvo algo por debajo de mediciones privadas, aunque, tal como era previsible, se mantuvo por encima de los 6 puntos porcentuales. Anotó 6,3% a nivel general, una décima más que septiembre, y redondeó 88% en la medición interanual. El desagregado por regiones expone un par de datos más inquietantes. Y eso remite a las inquietudes de CFK con traducción electoral.

En el área GBA, el nivel general es mayor: llega al 6,6%. Y el rubro de alimentos y bebidas marca 6,7. Son números más cercanos a los del relevamiento del IPC de la Ciudad de Buenos Aires, que se ubicó en el 7% y quebró la línea a la baja. Esto último y la persistencia en un piso alto son los datos más preocupantes. Potencian, además, la increíble referencia de la ministra Kelly Olmos a las prioridades entre la escalada de precios y el Mundial que ya llega.

La posición que tome CFK y, antes que nada, si la hace pública será un mensaje saliente. Los anuncios del Gobierno en materia de precios buscan un equilibrio también en la interna. De todos modos, a nadie escapa que el tema no está resuelto. En cambio, la ex presidente dedicó lo que va de la semana a reafirmar su batalla en el terreno judicial. La última señal fue dada anoche, tarde, y tensa la cuerda con la Corte Suprema.

En términos prácticos, es el punto más crítico por sus estribaciones institucionales. El kirchnerismo busca reafirmar en el Senado la maniobra realizada para quedarse con tres de los cuatro representantes de esa Cámara en el Consejo de la Magistratura. La Corte ya había negado la designación del kirchnerista Martín Doñate y avalado al opositor Luis Juez en representación de una de las minorías. Esos mandatos, en rigor, vencen esta semana y el oficialismo decidió reiterar la jugada para el nuevo período.

El tema fue incluido de manera sorpresiva en el temario del Senado para hoy, con la firma de la santiagueña Claudia Ledesma Abdala y con el sello de la ex presidente. El oficialismo intentará que sea votada su decisión, como ratificación del combate con la Corte. Y todo indica que tal designación volverá a ser judicializada. Importa, de entrada, el mensaje al máximo nivel de la Justicia y la actitud unificada del oficialismo.

En estos días previos al acto en La Plata, CFK ya había expuesto su decisión de dar batalla en este frente. En la causa Vialidad, volvió a descalificar al fiscal Diego Luciani, que defendió su alegato. Se espera ahora el pronunciamiento del Tribunal Oral Federal. “El Partido Judicial a full”, tuiteó para englobar este capítulo como parte de una operación en su contra.

También formalizó a través de sus abogados la recusación a la jueza María Eugenia Capuchetti, que tiene a su cargo el caso abierto por el ataque en Recoleta, hace dos meses y medio. “Ni sabe ni quiere investigar”, dijo de la magistrada, luego de sostener que se han cometido “irregularidades y arbitrariedades” en la instrucción de la causa. El kirchnerismo intenta vincular el atentado con Juntos por el Cambio.

CFK apunta a unir los dos temas con un mismo hilo. Dice que la Justicia no quiere investigar el ataque del que fue víctima y busca condenarla en causas como la del manejo de la obra pública. Le están dando forma como consigna. Y es base central de la movida para sostenerla como posible candidata y, antes o junto con eso, afianzarla como poder interno también en la estrategia para el 2023. Eso se verá mañana en el escenario que la tendrá como única oradora.

El programa nacional que busca combatir la inflación, «Precios Justos», fue lanzado la semana pasada y en Chubut confirmaron que los controles de precios comenzarían la próxima semana. Con motivo de esta implementación, el referente provincial de Barrios de Pie, Alfredo Leguizamón, dialogó con FM EL CHUBUT acerca de cómo avanza la cuestión.

«Fuimos convocados de urgencia» a Buenos Aires, dijo Leguizamon, quien detalló que este jueves tomará un avión a Buenos Aires para ser parte de un encuentro de referentes de movimientos sociales de todo el país, quienes llevarían a cabo el monitoreo de precios en los supermercados.

«Lo que se propone es hacer un seguimiento para que los supermercadistas entiendan de que es hora de aportar un poco y adecuarse al proyecto de sostener y mantener por esos meses los precios», dijo.

En Chubut, «tengo entendido que posiblemente a partir de la próxima semana se comenzaría con el control los precios. El control en la provincia lo vamos a llevar con nuestros compañeros», comentó Alfredo Leguizamón, referente de Barrios de Pie, en FM EL CHUBUT.

«Desde mi punto de vista deberíamos hacerlo todos», respondió al ser consultado si el responsable de chequear los precios tiene que ser el Gobierno Nacional o estas organizaciones sociales. Lo cierto es que participarán activamente con el control de precios.

Precios Justos

Con el objetivo de «lograr la estabilidad de los precios de productos esenciales que consumen los hogares argentinos», Precios Justos aspira a mantener constantes los valores de 1.500 productos de los rubros alimentos, bebidas, lácteos, higiene personal y limpieza, precisaron fuentes oficiales.

El acuerdo establece que los productos que se mantendrán con precios fijos ingresarán en el programa con un valor hasta un 4% superior al promedio registrado durante octubre de 2022, y deberán mantenerse estables por espacio de 120 días.

Del acuerdo participarán alrededor de cien firmas, que representan el 86% del consumo masivo en el país y entre las que se destacan Molinos, Coca Cola, Unilever, Quilmes, Mastellone, AGD, Ledesma y Las Marías, entre otras.

Los consumidores pueden consultar los productos y cadenas comerciales adheridas al programa ingresando a https://www.argentina.gob.ar/preciosjustos o bien a través de una aplicación por celular, disponible en Android e IOS, además de dos chatbots para el canal minorista (+54 9 11 2879 0887) y mayorista (+54 9 11 2524 4728).

El programa Precios Justos establece cerca de 2.000 productos de primera necesidad que mantendrán sus precios – a los valores del mes de octubre – durante cuatro meses y que preverá un aumento máximo del 4% para otros 30.000 artículos durante el mismo período.

Se espera que en los próximos 10 días termine de instalarse la señalética que distinguirá a los productos en las góndolas y se avance con la capacitación de inspectores que está a cargo de los municipios. Mientras tanto, ya se puede descargar la aplicación de “Precios Justos” en el teléfono celular.

La app – que ya obtuvo más de 100 mil descargas – permitirá ver la lista de productos incluidos, lectura de códigos de barra y una opción para denunciar una diferencia de precios o faltantes.

A través de la página del gobierno “Precios Justos” se podrá ingresar y conocer cuáles son los productos disponibles dependiendo cada provincia. En Chubut hay un total de 1.823 productos.

En aceites se pueden encontrar más de 20 productos de distintas marcas y tamaños a precios que van desde los 200 pesos hasta 994,82, incluyendo aceites de oliva.

En cuanto a arroz, hay un total de siete productos disponibles que van desde los $73 a los 280. Así también sucede con la azúcar, donde solo hay cinco productos disponibles de un kilo dentro del programa con precios que van desde los 219 hasta los $247,32

El Gobierno oficializó el programa, pero todavía se está trabajando con los supermercados para que los productos se comercialicen. Hay preocupación porque los analistas esperan que el IPC del décimo mes del año sea del 6,5%.

TN. – El pasado viernes, el ministro de Economía, Sergio Massa, anunció Precios Justos, el programa oficial que congela los precios de alrededor de 1700 productos por cuatro meses. El objetivo es contener la inflación, cuyo índice de octubre se conocerá el próximo martes y, en ese contexto, el Gobierno acelera las negociaciones con los comercios para que los productos se encuentren en venta lo más pronto posible.

El plan, aunque ya fue oficializado, no llegará a las góndolas inmediatamente. A través de fuentes oficiales, la secretaría de Comercio se encuentra trabajando con los supermercados para que los productos puedan comercializarse “cuanto antes”.

Más precisamente, en el Gobierno estiman que los artículos de la canasta de Precios Justos esté exhibida hacia fin de mes. Es decir, en unas dos semanas aproximadamente. “Depende de la logística de los supermercados”, argumentaron en despachos oficiales.

Desde los supermercados explicaron a este medio que durante el curso de esta semana se irán firmando los convenios particulares de cada cadena y luego comenzará la distribución y el armado de la señalética. “Calculamos que para el próximo fin de semana, principios de la otra, ya va a estar operativo”, indicaron.

“El anuncio del viernes fue de lanzamiento, pero todo lo que implica lo operativo y la logística se va a ir desarrollando a partir de la semana del 14 de noviembre y estimamos que una semana, diez días más, va a estar funcionando a pleno, siempre que los proveedores industriales cumplan con su parte”, detallaron referentes de esos comercios.

La aceleración porque los productos con precios congelados por 120 días se explica por varias cuestiones: en primer lugar, que este martes, el INDEC informará la cifra de inflación correspondiente a octubre, que según el último Relevamiento de Mercado (REM) será del 6,5% y en noviembre los analistas calculan se ubique en el 6,2%.

Además, horas después de que se anunciara Precios Justos se conoció que en la segunda semana del mes los alimentos aumentaron un 1,2%. Sumado al 0,7% de incremento que se había registrado en los primeros siete días, con lo que este sector suma un 2% en noviembre.

El programa involucra a más de 1700 artículos que tendrán precios fijos, desde este viernes 11 y hasta el 28 de febrero de 2023, por un plazo de 120 días. Los consumidores podrán consultar los precios incluidos en el acuerdo a través de la web de la Secretaría de Comercio y desde la aplicación “Mi Argentina”.

Según explicaron en el ministerio de Economía, hasta febrero, la canasta de alimentos, artículos de limpieza e higiene personal “debe valer lo mismo”. Massa también confió que aspira a que la cantidad de productos con valor fijo hasta febrero llegue a unos 2000 en la próxima semana, cuando espera cerrar convenios con empresas y comercios mayoristas y minoristas.

Massa ratificó, como había adelantado a TN, que “hay un compromiso de todas estas compañías de que en el resto de los 30.000 productos que no pueden aumentar más del 4% mensual” por artículo.

“La gente va a tener identificado a los productos y va a poder controlar el acuerdo con una aplicación desde el celular, pudiendo denunciar si no lo cumplen. Todo regido por un código de barras”, detalló Massa. Y sostuvo que habrá “penalidades que van de 5 a 40 millones de pesos”.

El Gobierno Nacional anunció este viernes el programa Precios Justos y que incluirá más de 1.700 productos de consumo masivo.

El ministro de Economía, Sergio Massa,este viernes presentó el programa Precios Justos, que congelará los valores de los productos por 120 días (entre diciembre y marzo) e incluye un total de 1.788 artículos de la canasta básica, con la participación de 102 empresas en 2.500 puntos de venta de todo el país.

«El acuerdo de Precios Justos resuelve uno de los problemas de la inflación; pero debemos seguir trabajando en el sendero de la política fiscal y la acumulación de reservas», señaló Massa durante la presentación de Precios Justos en el Centro Cultural Kirchner (CCK).

Precios Justos es un acuerdo voluntario por 120 días entre el Estado Nacional, las empresas proveedoras de bienes de consumo masivo y los supermercados para mantener con precios constantes más de 1.700 productos de los rubros alimentos, bebidas, lácteos, higiene personal y limpieza.

Los puntos claves

Los productos tendrán sus precios congelados que ingresan en el programa a un valor hasta un 4% superior al promedio registrado durante el mes de octubre de 2022 y se mantendrán estables los próximos 120 días.

El resto de los productos que comercializan las empresas que se suman al programa tendrán una pauta de aumento mensual de hasta el 4% para los mismos 120 días en el precio de venta a los supermercados y mayoristas.

El Estado otorga garantía y certidumbre en el proceso de importación de bienes intermedios, bienes terminados que son parte de la cadena de valor e insumos para las empresas que se comprometen en este acuerdo de precios.

El objetivo de la medida es lograr la estabilidad de los precios de productos esenciales que consumen los hogares argentinos por un período de tiempo determinado.

Precios Justos contiene más de 1.700 productos a precio fijo de almacén, lácteos, limpieza, perfumería, cuidado e higiene personal, artículos para bebés, productos frescos y bebidas. Las y los consumidores podrán encontrar los productos del programa en las góndolas de supermercados minoristas y mayoristas

Cómo identificar los productos

La Secretaría de Comercio confeccionó una señalética específica de Precios Justos para que los supermercados indiquen de forma clara y precisa cuáles son los productos alcanzados por la medida. La misma estará visible en las góndolas de los supermercados.