La economía argentina muestra una fuerte grieta. El economista Miguel Kiguel aseguró que el país atraviesa una etapa de fuerte contraste entre sectores que se benefician del auge exportador (energía, minería, agro) y una economía doméstica que todavía no logra recuperar dinamismo.
«La gente hoy gana más o menos lo mismo que antes, pero se le va muchísimo más en la luz, el gas y el agua«, afirmó. Sin políticas de estímulo por el déficit cero, el derrame no llega y los bancos no están prestando plata.
«La política económica de mediano plazo está muy bien, pero hay que llegar al mediano plazo«, advirtió Kiguel. La recuperación del consumo y del crédito sigue siendo una asignatura pendiente.
El contraste: sectores exportadores en auge, economía doméstica en recesión
Kiguel explicó que actividades como la minería, el petróleo y parte del agro atraviesan un escenario favorable impulsado por la demanda internacional y los altos precios de los commodities. Sin embargo, esos sectores tienen una característica que limita su capacidad de derrame inmediato sobre el conjunto de la economía. «Cuando vos ves cuáles son los que emplean más capital y menos gente, al tope están energía, minería y agro», sostuvo. Si bien generan empleo, no se trata de puestos de trabajo distribuidos de manera homogénea en todo el país.
El economista también vinculó el malestar social con el ajuste económico aplicado durante los últimos meses. Muchas familias perciben que sus ingresos ya no alcanzan para afrontar gastos cotidianos debido al aumento de servicios esenciales. «La gente hoy gana más o menos lo mismo que antes, pero se le va muchísimo más en la luz, en el gas y en el agua«, afirmó, al explicar que esa situación impacta directamente sobre el consumo.
Sin estímulos por déficit cero: «Hay que llegar al mediano plazo»
Frente a las críticas de distintos sectores por la falta de reactivación, Kiguel consideró que las políticas de largo plazo impulsadas por el Gobierno apuntan a mejorar la competitividad mediante incentivos a la inversión y reducción de impuestos. Sin embargo, sostuvo que la coyuntura requiere algún tipo de impulso adicional.
«La política económica de mediano plazo está muy bien, pero hay que llegar al mediano plazo«, afirmó. Actualmente, la administración nacional «no cree» en las políticas de estímulo para acelerar la actividad económica en el corto plazo. El déficit cero es una camisa de fuerza.
Los bancos no prestan: crédito contraído por morosidad y desconfianza
Kiguel explicó que la reducción de las tasas de interés no logró todavía traducirse en una expansión significativa del crédito debido a la cautela de las entidades financieras. «Los bancos no están prestando porque la cartera está en mora, los préstamos que dan no saben si los van a cobrar», señaló. La desconfianza sigue siendo un factor central que limita la recuperación. «Está tardando en que la gente tome plata y que los bancos presten», resumió.
El crédito en pesos al sector privado se contrajo en mayo, y las expectativas para el resto del año no son alentadoras. Sin crédito, no hay consumo de bienes durables (autos, electrodomésticos, vivienda). Y sin consumo, la economía doméstica no despega.
La compra de dólares: «normal» y sin riesgo para la estabilidad cambiaria
Respecto del comportamiento de los ahorristas, Kiguel consideró que la compra de dólares continúa siendo una conducta habitual de los argentinos y descartó que los niveles actuales representen una amenaza para la estabilidad cambiaria. «Eso es normal, es manual», sostuvo al referirse a las adquisiciones mensuales de divisas, aunque aclaró que el verdadero problema aparece cuando la demanda alcanza volúmenes muy superiores.
El economista insistió en que el desafío del Gobierno consiste en lograr que los beneficios de los sectores exportadores se traduzcan en una mejora más amplia de la economía real. Mientras tanto, advirtió que la recuperación del consumo y del crédito continúa siendo una asignatura pendiente para consolidar el crecimiento. «Puede llevar mucho tiempo», sentenció. El derrame, por ahora, no llega.
Kiguel advirtió que el consumo sigue golpeado y que la recuperación «puede llevar mucho tiempo». El contraste entre sectores exportadores (en auge) y la economía doméstica (deprimida) es fuerte. Los bancos no prestan.
