Un informe de la UBA reveló que más de 4 de cada 10 trabajadores se encuentran en empleos no registrados, una cifra que no se veía desde hace 17 años. Los jóvenes de entre 16 y 24 años son los más golpeados: 7 de cada 10 están en la informalidad. Además, el 32% de los informales viven en hogares pobres y un 27% están en situación de vulnerabilidad.
El mercado laboral argentino atraviesa un momento crítico. Según un informe coordinado por Roxana Maurizio y Luis Beccaria y elaborado por el Área de Empleo, Distribución e Instituciones Laborales (EDIL) del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, la tasa de informalidad laboral en el cuarto trimestre de 2025 fue del 43%. Esto significa que más de 4 de cada 10 trabajadores se encuentran en empleos que no están cubiertos por la legislación laboral, impositiva o de la seguridad social.
El dato es aún más preocupante si se lo compara con períodos anteriores: en la comparación interanual se observa un aumento de aproximadamente un punto porcentual, lo que confirma una tendencia al alza de la precarización laboral. Además, esta tasa de informalidad alcanza valores idénticos a los registrados en el segundo trimestre de 2008, es decir, hace 17 años.
Los jóvenes, los más castigados por la informalidad
El informe de la UBA revela una brecha generacional alarmante. Siete de cada diez trabajadores entre los 16 y 24 años son informales, una cifra que evidencia las enormes dificultades que experimenta este grupo para ingresar al mercado laboral formal. En el tercer trimestre de 2025, la tasa de informalidad juvenil era de 67,4%, casi 24 puntos porcentuales más elevada que la tasa global.
En el extremo opuesto, los trabajadores entre los 45 y 64 años (60 años en el caso de las mujeres) son quienes experimentan la tasa de informalidad más baja, con 34,2%. Le sigue el grupo entre los 25 y 44 años, con 42,2%, y el de 65 años y más, con 57,8%. La mayor incidencia de la informalidad se da tanto al comienzo como al final de la vida laboral, revelando una estructura del mercado de trabajo que expulsa a los jóvenes y a los adultos mayores hacia la precariedad.
Informalidad y pobreza: un círculo vicioso
El estudio también profundiza en la relación entre informalidad y condiciones de vida. Según los datos relevados, el 32% de los trabajadores informales viven en hogares pobres, mientras que un 27% se encuentran en situación de vulnerabilidad ante la pobreza. Esto significa que casi seis de cada diez trabajadores no registrados están en riesgo de caer o ya están por debajo de la línea de pobreza.
La falta de cobertura de salud, aportes jubilatorios y protección frente al despido no solo afecta las condiciones actuales de estos trabajadores, sino que también compromete su futuro. Sin aportes, muchos de ellos quedarán fuera del sistema previsional, perpetuando un ciclo de vulnerabilidad intergeneracional.
Argentina en el contexto regional: cuarto puesto en informalidad
El informe también coloca a la Argentina en perspectiva regional. Entre nueve países de América Latina –una región caracterizada por altos niveles de informalidad y precariedad laboral– la Argentina se encuentra en el cuarto lugar, detrás de Chile, Brasil y Costa Rica. Esto significa que, si bien no es el país con mayor informalidad de la región, la situación argentina sigue siendo preocupante y muestra pocos avances en las últimas dos décadas.
El desempleo también sube: 7,5% en el último trimestre
A la informalidad creciente se suma un dato de desempleo que confirma la complejidad del escenario. El INDEC informó el miércoles que la tasa de desocupación subió al 7,5% en el último trimestre de 2025. Este aumento en el desempleo, combinado con una informalidad que no cede, pinta un panorama complejo para el mercado laboral argentino.
La distribución geográfica: el Conurbano, el más afectado
El estudio de la UBA también señala que la mayoría de los trabajadores informales residen en el Gran Buenos Aires, lo que evidencia una marcada desigualdad territorial en el acceso al empleo registrado. La concentración de la informalidad en el Conurbano profundiza las brechas sociales y territoriales que atraviesan al país.
Un problema estructural que persiste hace 17 años
Uno de los datos más reveladores del informe es que la tasa de informalidad actual alcanza valores idénticos a los registrados en el segundo trimestre de 2008. Esto significa que, a pesar de los diferentes ciclos económicos, gobiernos y políticas implementadas en las últimas casi dos décadas, la informalidad laboral se mantiene en niveles extremadamente elevados sin mostrar una tendencia sostenida a la baja.
El estudio coordinado por Roxana Maurizio y Luis Beccaria, ambos reconocidos especialistas en el mercado laboral argentino, pone en evidencia la urgencia de políticas públicas que aborden las causas estructurales de la informalidad: baja productividad, alta rotación laboral, segmentación del mercado de trabajo y debilidad en los mecanismos de control y fiscalización.



