Trabajadores del Parque Nacional Los Alerces exigen estabilidad laboral y recursos para el combate de incendios forestales.
En el marco del Día del Combatiente de Incendios Forestales, la realidad en el Parque Nacional Los Alerces dista mucho de ser festiva. Brigadistas del área protegida denunciaron que, tras el cierre de una temporada crítica, no se han registrado mejoras estructurales en sus condiciones de trabajo, manteniendo un escenario de incertidumbre y falta de recursos que pone en riesgo la protección del patrimonio natural.
Precarización laboral y contratos sin estabilidad
El brigadista Hernán Mondino expuso la vulnerabilidad que atraviesa el sector, haciendo hincapié en la vigencia de un sistema de contratos anuales que impide cualquier tipo de proyección profesional. Según los trabajadores, esta modalidad los obliga a justificar constantemente sus puestos, lo que definen como una lógica de precarización estructural que no ha sido revertida por el Estado nacional.
Mondino fue tajante al señalar que “la situación es la misma” que durante la emergencia, advirtiendo que la falta de estabilidad laboral ha provocado incluso que algunos combatientes abandonen sus puestos ante la ausencia total de perspectivas de mejora salarial o carrera profesional.
Ausencia de recursos y falta de planificación invernal
Más allá de lo salarial, el reclamo apunta a la falta de una política clara de prevención durante los meses de invierno. Los brigadistas advierten que no existe una planificación estratégica ni recursos suficientes para preparar el terreno frente a futuras temporadas, que año tras año se presentan más complejas debido a las condiciones climáticas.
Desde el sector cuestionaron además los anuncios oficiales sobre supuestos «planes de resiliencia» dentro del parque. Los trabajadores sostienen que dichas medidas son imposibles de implementar de forma efectiva si no se invierte primero en el capital humano y en el equipamiento necesario para el combate del fuego.
El escenario actual, vinculado a políticas de ajuste y recorte de presupuesto, debilita la capacidad operativa del sistema de protección de bosques. Sin respuestas urgentes, los brigadistas advierten que la capacidad de respuesta ante nuevos focos ígneos se encuentra seriamente comprometida.
