Las Fuerzas de Defensa de Israel recibieron instrucciones de ampliar sus operaciones en el Líbano tras una intensa lluvia de cohetes lanzada por Hezbolá durante la noche.
El ministro Katz fue contundente: si el gobierno libanés no controla a la organización armada, «tomaremos el territorio y lo haremos nosotros mismos». La región se prepara para una nueva escalada bélica mientras la comunidad internacional observa con preocupación. Según DW.
El Ejército israelí ha recibido instrucciones de ampliar sus operaciones en el Líbano, según declaró este jueves (12.03.2026) el ministro de Defensa, Israel Katz, después de que Hezbolá, una organización armada respaldada por Irán, lanzara una intensa lluvia de cohetes contra Israel durante la noche. La advertencia llega en un momento de máxima tensión en Medio Oriente, con la guerra entre Israel y Estados Unidos contra Irán cumpliendo ya dos semanas y un saldo de miles de muertos.
La advertencia: «Tomaremos el territorio y lo haremos nosotros mismos»
«El primer ministro y yo hemos dado instrucciones a las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) para que se preparen para ampliar las operaciones de las FDI en el Líbano y para restablecer la tranquilidad y la seguridad en las comunidades del norte (de Israel)», afirmó Katz en un comunicado oficial. El funcionario fue aún más lejos en su advertencia al presidente libanés, Joseph Aoun, en un mensaje que no dejó espacio para la diplomacia: «Si el Gobierno libanés no sabe cómo controlar el territorio e impedir que Hezbolá amenace a las comunidades del norte y dispare hacia Israel, tomaremos el territorio y lo haremos nosotros mismos«, según el texto emitido por su oficina.
Las declaraciones de Katz representan una escalada significativa en el conflicto, ya que implican una posible invasión terrestre israelí en territorio libanés, algo que no ocurría a gran escala desde la guerra de 2006. La advertencia llega después de una noche particularmente violenta, en la que Hezbolá lanzó decenas de cohetes contra ciudades del norte de Israel, causando daños materiales y manteniendo a la población en vilo.
El contexto: una guerra que ya cumple dos semanas y amenaza con expandirse
La amenaza de Israel contra Líbano no es un hecho aislado, sino que se enmarca en la guerra más amplia que el Estado judío y Estados Unidos libran contra Irán desde el 28 de febrero. En estas dos semanas, los bombardeos israelíes y estadounidenses han devastado infraestructuras clave en Irán, incluyendo instalaciones petroleras, aeropuertos y bases militares. El costo para Estados Unidos ya supera los 11.300 millones de dólares en solo los primeros seis días de combate, según reveló el Pentágono.
Irán, por su parte, ha respondido con ataques contra buques comerciales en el Estrecho de Ormuzy contra el Aeropuerto Internacional de Dubai, demostrando su capacidad para expandir el conflicto más allá de sus fronteras. Hezbolá, como su principal aliado en la región, ha intensificado sus ataques contra Israel en las últimas horas, buscando abrir un nuevo frente en el norte que obligue a las FDI a dividir sus fuerzas.
El dilema libanés: un gobierno débil frente a una organización armada
La advertencia de Katz expone la fragilidad del Estado libanés, que desde hace años convive con Hezbolá como un poder paralelo dentro de su propio territorio. El gobierno de Joseph Aoun tiene una capacidad limitada para controlar a la organización armada, que cuenta con un arsenal de decenas de miles de cohetes y una estructura militar que supera a la del propio ejército libanés.
La comunidad internacional, mientras tanto, observa con creciente preocupación la posibilidad de que el conflicto se extienda a todo Líbano, arrastrando a un país que ya sufre una de las peores crisis económicas de su historia. Las potencias occidentales han llamado a la moderación, pero sus reclamos chocan contra la realidad de una guerra que ya no parece tener freno.
Lo que viene: una escalada que nadie puede predecir
Con Israel decidido a «tomar territorio» si Hezbolá no cesa sus ataques, y la organización chiita actuando como brazo armado de Irán en la región, el escenario más probable es el de una escalada prolongada. Las FDI ya han demostrado su capacidad para operar en territorio libanés en el pasado, y una nueva invasión terrestre podría tener consecuencias impredecibles para la estabilidad de todo Medio Oriente.
Mientras tanto, los habitantes del norte de Israel y del sur de Líbano se preparan para lo peor, con refugios reforzados y una población que ya conoce el costo de la guerra. La advertencia de Katz no es una amenaza vacía: es una declaración de intenciones que podría cambiar el mapa de la región en los próximos días.




