Israel pidió a países de América Latina declarar a la Guardia Revolucionaria de Irán y a Hezbollah como terroristas ante sus nexos con el narco-terrorismo.
En un movimiento diplomático clave para la seguridad del hemisferio occidental, el ministro de Asuntos Exteriores de Israel, Gideon Sa’ar, solicitó formalmente a diversos países de América Latina que designen a la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (IRGC) y a Hezbollah como organizaciones terroristas. El pedido se realizó durante una reunión virtual con cancilleres y viceministros de la región, en la que se alertó sobre la creciente influencia del régimen de Teherán en el continente.
Alerta por nexos con el narco-terrorismo regional
Durante la videollamada, Sa’ar advirtió que tanto la Guardia Revolucionaria como Hezbollah no solo operan con fines ideológicos, sino que han establecido vínculos operativos con organizaciones de narco-terrorismo en Latinoamérica. Según el funcionario, estas actividades representan una amenaza directa para la estabilidad de las naciones del continente.
“El régimen y Hezbollah han actuado y están actuando en América Latina, utilizando el terrorismo y también participando con organizaciones de narco-terrorismo”, enfatizó Sa’ar. En la reunión participaron representantes de Paraguay, Bolivia, Ecuador, Panamá, Argentina, Honduras, Costa Rica y Perú, a quienes se les pidió implementar medidas coordinadas para frenar estas operaciones ilícitas.
Cooperación estratégica con Estados Unidos
El jefe de la diplomacia israelí destacó que el fortalecimiento de la seguridad regional es un esfuerzo conjunto. Mencionó que la colaboración entre Israel y la administración de Estados Unidos (bajo la gestión de Marco Rubio en el Departamento de Estado) ha sido fundamental, incluyendo intervenciones en Venezuela para limitar la capacidad de maniobra de estos grupos.
Esta ofensiva diplomática coincide con una directiva de Washington que exhorta a sus embajadas en todo el mundo a presionar por la inclusión de la IRGC y Hezbollah en las listas de terrorismo de sus países anfitriones. La administración estadounidense sostiene que una respuesta internacional unificada es la única forma de prevenir atentados y desestabilizaciones gubernamentales.
Escalada bélica: ataques a instalaciones nucleares
El pedido diplomático se produce en un contexto de guerra abierta. Recientemente, ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel impactaron objetivos estratégicos dentro de Irán, incluyendo un reactor de agua pesada en Khondab y una planta de procesamiento de uranio en Ardakan.
Si bien medios iraníes como la agencia Fars indicaron que no hubo víctimas ni fugas radiactivas, la tensión militar es máxima. Como respuesta, la Guardia Revolucionaria informó la interceptación de buques en el estrecho de Ormuz, cerrando el tránsito a naves vinculadas a aliados de «los enemigos sionistas-estadounidenses», lo que agrava la crisis energética y de transporte global.




