Chubut: alarma en el sector cárnico por la barrera sanitaria.
La industria cárnica de la Patagonia atraviesa un escenario de profunda incertidumbre. En el marco de la reciente Expo realizada en la Sociedad Rural local, referentes de la Federación Gremial del Personal de la Industria de la Carne y sus Derivados manifestaron su preocupación por el impacto negativo que está generando la flexibilización de los controles bromatológicos y comerciales en la región. La combinación de cambios en la normativa sanitaria y una marcada caída en el consumo interno está poniendo en riesgo la estabilidad de las plantas frigoríficas y miles de puestos de trabajo.
La dirigencia gremial advirtió que la apertura de la zona sur al ingreso de productos del norte del país está alterando el equilibrio del mercado local. Según Diario Crónica, la actividad ha registrado una baja de entre el 20 y el 30 por ciento, una cifra alarmante que se suma a la preocupación por la pérdida del estatus de región libre de aftosa sin vacunación, un activo histórico de la producción patagónica que facilitaba las exportaciones a mercados de alta exigencia como los europeos.
Crisis en el consumo y riesgo de despidos
Carlos Molinares, secretario de Organización de la Federación, describió un panorama complejo para los trabajadores del sector. Durante su visita a Chubut, señaló que la actividad ovina enfrenta serias dificultades en el consumo interno, lo que ya ha derivado en cierres de plantas y despidos en distintos puntos del país. «El contexto no es el mejor; nuestra actividad no está pasando por un muy buen momento. Buscamos un equilibrio justo, porque si no existe la empresa, no van a existir los trabajadores», afirmó el dirigente, quien también alertó sobre la situación crítica en el sector avícola, particularmente en empresas grandes como Tres Arroyos.
La retracción del consumo per cápita de carne roja es un factor determinante en esta crisis. Según los datos gremiales, el poder adquisitivo de los ciudadanos ha modificado los hábitos alimenticios, castigando la producción ganadera tradicional. Esta situación obliga a la Federación a mantener una gestión constante para defender las fuentes laborales y encuadrar a aquellos trabajadores que aún no gozan de los beneficios del convenio colectivo correspondiente.
El impacto de la barrera y la sanidad animal
Por su parte, Juan Carlos Lagoa, referente de la Seccional Chubut, puso el foco en las consecuencias técnicas y comerciales de levantar la barrera sanitaria. La entrada masiva de carne —especialmente asado— desde provincias del norte ha saturado la oferta local, desplazando a la producción regional. «Nos complicó el tema exportación en Río Gallegos y acá el consumo, porque entra mucha carne de afuera», aseveró Lagoa, vinculando esta decisión política con la pérdida de competitividad de los frigoríficos locales.
La sanidad animal también es un punto de conflicto. El referente recordó que el estatus de zona libre de aftosa está bajo la lupa y mencionó incidentes recientes donde animales de Santa Cruz no pudieron transitar debido a brotes de sarna, lo que evidencia una relajación en los controles que antes eran estrictos. Aunque en Chubut y Santa Cruz no se han registrado despidos masivos inmediatos gracias a la zafra ovina —que culmina a fines de marzo—, la Federación se mantiene en estado de alerta permanente ante la posibilidad de que la crisis se profundice al finalizar la temporada de esquila.
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