Teherán asegura haber destruido radares y hangares de EE. UU. mientras bloquea a 350 buques
En una nueva y peligrosa escalada de la guerra en Medio Oriente, la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) aseguró haber destruido objetivos militares clave de los Estados Unidos en Kuwait, Bahréin y Arabia Saudita. Mientras tanto, el Estrecho de Ormuz se mantiene bajo control total de Teherán, dejando a más de 350 buques mercantes —incluidos 225 petroleros— en una parálisis absoluta que amenaza con desabastecer el mercado global de crudo.
Ofensiva con drones: radares, hangares y combustible
A través de la agencia estatal IRNA, el régimen iraní informó ataques directos contra instalaciones estratégicas. En Bahréin, aseguran haber destruido un radar del sistema de defensa Patriot y un hangar de aviones de reconocimiento. Por otro lado, en la base Ali Al Salem de Kuwait, drones iraníes habrían impactado contra tanques de combustible estadounidenses y hangares de naves no tripuladas MQ-9 Reaper.
Aunque estas afirmaciones no han sido confirmadas de forma independiente por el Pentágono, Teherán difundió videos de lanzamientos nocturnos de drones con mensajes dedicados al asesinado líder Alí Khamenei. La ofensiva también habría alcanzado la base aérea Príncipe Sultán en Arabia Saudita, elevando el conflicto a un nivel de confrontación regional directa.
El Estrecho de Ormuz, un cementerio de buques inmóviles
La situación en el paso marítimo más importante del mundo es crítica. A 27 días del inicio de las hostilidades con la coalición de EE. UU. e Israel, la agencia Fars informó que 350 embarcaciones esperan la autorización de Irán para transitar. Las fuerzas armadas iraníes han ordenado a los capitanes apagar sus sistemas de posicionamiento y permanecer inmóviles.
Entre la flota bloqueada se encuentran:
- 25 superpetroleros de gran escala.
- 200 petroleros convencionales.
- 70 buques metaneros (gas natural).
Sin el visto bueno de Teherán, ninguna de estas naves puede avanzar ni atracar en puertos regionales, lo que mantiene bajo llave una porción significativa del suministro energético mundial en un momento donde el precio del barril ya muestra signos de descontrol.




