Nahuel Gallo: El gendarme liberado denunciará atrocidades en Venezuela.
Tras 448 días de cautiverio en el penal El Rodeo I, el gendarme argentino Nahuel Gallo regresó al país y rompió el silencio. En una emotiva conferencia de prensa realizada en la sede de la Gendarmería Nacional en Buenos Aires, el uniformado no solo relató el calvario vivido, sino que lanzó un desesperado pedido de auxilio por los 24 extranjeros que aún permanecen detenidos en el país caribeño. «Mi mente sigue presa», confesó Gallo, quien estuvo acompañado por el canciller Pablo Quirno, la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, y el jefe de la fuerza, Claudio Brilloni.
El gendarme fue arrestado el 8 de diciembre de 2024 en la frontera entre Venezuela y Colombia bajo acusaciones de espionaje y supuestos vínculos con «grupos de ultraderecha internacional». Según Cadena 3, el entonces fiscal general venezolano, Tarek William Saab, sostuvo que Gallo intentó ingresar de forma irregular bajo la apariencia de una visita familiar, mientras que el Gobierno argentino siempre defendió que el viaje tenía como único fin visitar a su pareja venezolana y a su pequeño hijo.
Torturas y el llamado a la comunidad internacional
Gallo describió su estadía en El Rodeo I como una experiencia marcada por la «tortura psicológica» y situaciones de extrema crueldad. «No puedo contar todavía las atrocidades que hicieron», señaló, visiblemente afectado, aunque aclaró que el pensamiento constante en su familia fue lo que le permitió mantener la esperanza durante los casi 15 meses de detención. A pesar de haber recuperado su libertad el pasado domingo, el gendarme aseguró que no se sentirá plenamente libre hasta que los demás ciudadanos extranjeros encarcelados obtengan su excarcelación.
El exdetenido instó a las potencias y organismos internacionales a no desviar la mirada de la crisis venezolana frente a otros conflictos globales. Su liberación se enmarca en la Ley de Amnistía promulgada por el gobierno de Delcy Rodríguez, quien asumió tras el derrocamiento de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero durante una incursión militar liderada por Estados Unidos. Gracias a esta normativa, más de 3.200 personas han abandonado las prisiones venezolanas en las últimas semanas.
Testigo clave en la causa por crímenes de lesa humanidad
La libertad de Gallo coincide con un avance significativo en la justicia argentina. Un juez federal lo ha citado formalmente a declarar como testigo en la investigación que se sigue por presuntos crímenes de lesa humanidad atribuidos al régimen de Maduro entre 2013 y 2026. La justicia local busca que el gendarme aporte detalles sobre las violaciones sistemáticas de derechos humanos y el funcionamiento de los centros de detención que él mismo padeció.
Si bien la fecha de la audiencia aún no ha sido establecida, el juez Ramos solicitó a la Gendarmería Nacional un informe técnico para determinar si Gallo está en condiciones psíquicas de declarar bajo juramento. Asimismo, se busca establecer si el gendarme posee alguna obligación de confidencialidad institucional que deba ser levantada para que su testimonio tenga validez legal. Por el momento, el uniformado permanece bajo observación médica en el Edificio Centinela, lugar que calificó como «su casa».
El rol de la AFA y la reinserción social
El regreso de Gallo a suelo argentino no estuvo exento de polémica política. El traslado se realizó en un avión gestionado por la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), entidad que agradeció públicamente la colaboración de la presidenta Delcy Rodríguez. Este gesto generó críticas internas hacia el Gobierno Nacional, cuestionando el papel protagónico de la organización deportiva en negociaciones de carácter diplomático y humanitario.
Actualmente, Gallo se enfoca en su recuperación física y mental tras haber pasado 448 días en condiciones inhumanas. Aunque aseguró que su salud general es buena, el proceso de reinserción será paulatino. Su caso se ha convertido en un emblema de la resistencia y un motor para las causas judiciales que buscan sancionar los abusos cometidos durante la última década en Venezuela, mientras la comunidad internacional observa expectante el proceso de transición bajo la nueva administración en Caracas.




