La Iglesia Patagónica se une contra la reforma de la Ley de Glaciares.
En un documento de inusual dureza titulado «La participación democrática amenazada…», los obispos de la Región Patagónica manifestaron este lunes su rotundo rechazo a las modificaciones que se debaten en la Cámara de Diputados de la Nación sobre la protección de los hielos continentales. Los referentes religiosos denunciaron maniobras que consideran «estrategias de manual» para silenciar a las comunidades locales frente al avance de proyectos extractivos.
Denuncias de presiones y falta de democracia
Los prelados expresaron sentir «muchísima pena» por el modo en que se resolvió la audiencia pública, calificando los procedimientos como herramientas para cercenar la voluntad popular. Según el texto, se han observado prácticas sistemáticas de «dádivas, promesas y presiones laborales» destinadas a quebrar la resistencia en los pueblos de la cordillera y la estepa.
El comunicado detalla una metodología de amedrentamiento en los espacios de debate: «Hemos visto la misma metodología: cercenar intervenciones, impedir el ingreso al recinto, desestabilizar oradores e incluso amedrentar llenando los lugares de las asambleas con personas expertas en generar ruido y miedo», reza el documento firmado por los nueve representantes eclesiásticos de la región.

El valor del agua frente al extractivismo
Bajo la premisa de que «el agua vale más que el oro», la Iglesia cuestionó el modelo de progreso que impulsan sectores vinculados a la megaminería. Los obispos señalaron la desconexión entre los promotores de estos cambios y la realidad territorial, advirtiendo que quienes deciden estas políticas «no respiran nuestro aire ni beben nuestra agua», ya que se encuentran a miles de kilómetros de la Patagonia.
En un mensaje directo a las autoridades, sentenciaron: «Queremos un futuro mejor para todos. No quieran sacarnos del lugar donde han dejado a la Argentina, pidiéndonos que entreguemos lo poco que nos queda y que distingue a la Patagonia: sus ríos, sus lagos y su agua». Además, denunciaron una doble vara ambiental, señalando que los estándares que se pretenden aplicar en el sur argentino no son los mismos que las empresas mineras deben cumplir en sus países de origen.
Un llamado urgente a los gobernantes
El frente unido de las diócesis de Comodoro Rivadavia, Rawson, Esquel, Bariloche, Viedma, Alto Valle, Neuquén y Río Gallegos instó a los mandatarios a no utilizar los recursos naturales como moneda de cambio ante las dificultades económicas. El documento concluye con una advertencia contundente en defensa de la «casa común»: «Ya ahogaron la voz de un pueblo; no nos intoxiquen también el aire».

Las firmas que avalan este reclamo pertenecen a los obispos José Slaby (Esquel), Jorge Luis Wagner (Comodoro Rivadavia), Roberto Pío Alvarez (Rawson), Juan Carlos Ares (Bariloche), Esteban María Laxague (Viedma), Óscar Eduardo Miñarro (Alto Valle), Fernando Croxatto (Neuquén), Ignacio Damián Medina (Río Gallegos) y Fabián González Balsa (auxiliar).
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