Ruptura diplomática en el Golfo: Qatar expulsó a los agregados militares de Irán.
La tensión en el Golfo Pérsico alcanzó un punto de quiebre este miércoles 18 de marzo, luego de que el Gobierno de Qatar tomara la drástica decisión de expulsar a los agregados militares y de seguridad de la embajada de Irán en Doha. El Ministerio de Asuntos Exteriores qatarí declaró a los funcionarios como personas non gratas y les otorgó un plazo perentorio de 24 horas para abandonar el territorio nacional.
Esta medida sin precedentes responde a la creciente amenaza del régimen de Teherán contra la infraestructura energética de sus vecinos, tras los ataques sufridos en su propio territorio. La situación escaló luego de que el ejército iraní amenazara con objetivos en Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y la propia Qatar, poniendo en jaque la estabilidad del mercado de gas y petróleo a nivel mundial.
Ataques estratégicos y el incendio en South Pars
El conflicto, que ya transita su decimonoveno día desde la muerte del líder supremo Ayatolá Alí Khamenei, registró una de sus jornadas más violentas. Fuerzas combinadas de Israel y Estados Unidos golpearon South Pars, la mayor reserva de gas natural del mundo, ubicada en el sur de Irán. Este complejo es vital para el régimen, ya que abastece el 70% del consumo doméstico iraní. Los ataques provocaron un incendio de grandes dimensiones en la zona de Asaluyeh.
En paralelo, Israel confirmó la muerte del ministro de Inteligencia iraní, Esmail Khatib, durante un bombardeo nocturno sobre Teherán. El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, calificó el hecho como un “cobarde asesinato”, mientras la cúpula del régimen continúa sufriendo bajas sistemáticas en su estructura de mando.
Impacto económico y bloqueo en el Estrecho de Ormuz
Las consecuencias de la ofensiva sobre la infraestructura energética iraní se sintieron de inmediato en los mercados internacionales. El precio del petróleo Brent se disparó más de un 5%, alcanzando los 108,60 dólares, mientras que el crudo WTI trepó hasta los 98 dólares. La volatilidad amenaza con profundizar la crisis inflacionaria global si el conflicto se prolonga.
Por otro lado, la crisis marítima se agrava en el Estrecho de Ormuz. La Organización Marítima Internacional inició una reunión de urgencia en Londres para abordar el bloqueo de esta vía estratégica, donde permanecen atrapados aproximadamente 20.000 marineros en más de 3.200 embarcaciones. Se trata de un cuello de botella logístico que mantiene en vilo al comercio internacional.
Advertencias sobre el programa nuclear
Desde Washington, la directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard, brindó un panorama sobre la capacidad bélica del régimen. Si bien afirmó que Irán no ha intentado reconstruir su programa nuclear desde su destrucción en junio de 2025, advirtió que la estructura del régimen permanece «intacta» pese a estar «muy debilitada». Según Gabbard, si Irán logra sobrevivir a esta etapa del conflicto, iniciará un proceso inmediato de reconstrucción de sus fuerzas armadas, lo que representa una amenaza latente para la seguridad regional a largo plazo.
En un clima de paranoia interna, las autoridades iraníes anunciaron la ejecución de un hombre condenado por espiar para Israel y el desmantelamiento de más de 100 «células monárquicas» en 26 provincias, evidenciando la fragilidad del control social en medio de la guerra.




