La euforia por las detenciones del doble crimen de Comodoro Rivadavia duró lo que tarda una conferencia de prensa en volverse incómoda.
El ministro de Seguridad y Justicia de Chubut, Héctor Iturrioz, aprovechó el anuncio de las capturas para despacharse con un reclamo filoso y directo a la Legislatura provincial: pidió definiciones urgentes para implementar el Comando Unificado y advirtió que sin respaldo político no hay herramientas que alcancen para frenar al delito organizado.
El funcionario no ocultó su fastidio por la parálisis legislativa que, a su entender, le pone un techo a la lucha contra el narcomenudeo justo cuando las fuerzas provinciales empiezan a mostrar resultados contundentes en las calles.
«Necesitamos respaldo político para avanzar»: el mensaje directo a los diputados
Iturrioz fue al hueso. Explicó que el Gobierno provincial ya presentó los proyectos orientados a fortalecer la lucha contra el narcomenudeo, pero que los expedientes duermen en los cajones de la Legislatura sin la aprobación necesaria para salir a la cancha. «Necesitamos respaldo político para poder avanzar», lanzó el ministro, con la misma contundencia con la que horas antes se había festejado el megaoperativo que puso tras las rejas a los presuntos autores del doble crimen.
El contraste fue irritante para el funcionario: mientras la policía desarticulaba una banda que llevaba dos décadas sembrando el terror, los diputados no movían un papel para darle más herramientas operativas. Iturrioz remarcó que la falta de definiciones legislativas limita directamente la capacidad de respuesta ante hechos delictivos complejos, esos que ya no se resuelven solo con patrulleros y esposas.
Un Comando Unificado que existe en los papeles pero no en los hechos
El corazón del reclamo es la creación del Comando Unificado, una estructura que promete mejorar la coordinación entre las distintas fuerzas y optimizar la respuesta ante el delito en todo el territorio provincial. Pero sin la bendición legislativa, la iniciativa sigue siendo una promesa guardada en un despacho.
El ministro también señaló una paradoja que lo desvela: la provincia incorpora personal policial de manera constante, pero no cuenta con la autorización para aplicar nuevas herramientas operativas. En criollo: hay más agentes en la calle, pero no pueden hacer todo lo que deberían porque la política no les suelta la mano.
El mensaje de Iturrioz fue tan claro como urgente. Chubut puede mostrar detenciones resonantes, golpes certeros al crimen organizado y una policía que empieza a recuperar terreno, pero sin las leyes que habiliten al Estado a actuar con todas las armas disponibles, la batalla contra el narcomenudeo se seguirá peleando con una mano atada en la espalda. La pelota ahora está en la cancha de los legisladores.
