El puerto chubutense consolida su peso dentro de la pesca argentina con más de 84 mil toneladas descargadas en la actual zafra. El movimiento económico y la calidad del recurso sostienen la actividad.
La temporada de langostino que se desarrolla en Rawson, capital de Chubut, mantiene cifras elevadas de actividad y confirma el papel central del puerto dentro del esquema pesquero argentino. Desde el inicio de la zafra, la flota registró 84.730 toneladas descargadas, un volumen que ubica a la actual campaña entre las más importantes de los últimos años.
La actividad comenzó el 15 de noviembre de 2025 y desde entonces moviliza a decenas de embarcaciones y trabajadores vinculados a la cadena pesquera. La dinámica del puerto refleja el peso económico que la pesquería de langostino tiene para la región, tanto en términos de empleo como en la generación de movimiento comercial en torno a las descargas.
Dentro del sector se interpreta que el volumen acumulado confirma una temporada sólida, aun cuando algunos meses presentaron variaciones en el ritmo de capturas. El análisis del comportamiento general de la zafra ubica a la campaña actual solo por debajo de la temporada récord anterior, un dato que sostiene la valoración positiva entre los actores de la actividad. De acuerdo con LA17.
Uno de los factores que explica la proyección internacional del recurso es la calidad del producto capturado en aguas patagónicas. El langostino Pleoticus muelleri se posiciona como uno de los productos más apreciados en los mercados externos por su condición de recurso salvaje, textura firme y cáscara dura, características que elevan su valor dentro del comercio internacional.
En ese contexto, el reconocimiento ambiental también suma peso a la actividad. Hace un año, esta pesquería recibió la certificación de sustentabilidad de la Marine Stewardship Council (MSC), conocida globalmente como “sello azul”, que valida que la explotación cumple estándares internacionales de manejo responsable y control del recurso.
La certificación representa un elemento relevante para la comercialización internacional, ya que muchos mercados priorizan productos con avales de sustentabilidad. Para el sector pesquero, el reconocimiento funciona como un respaldo a las prácticas de manejo aplicadas en la pesquería patagónica.
El movimiento portuario también refleja la intensidad de la temporada. Durante febrero, la flota descargó 13.846 toneladas, un registro menor en comparación con otros meses de la zafra, aunque dentro del sector explican que distintos factores operativos y climáticos influyen en el ritmo de capturas.
Desde la propia actividad pesquera señalan que las condiciones meteorológicas condicionaron el trabajo en el mar durante ese período. Un capitán con experiencia en la pesquería explicó: “Sin el mal tiempo que hemos tenido, ya hubiéramos superado las 90.000 toneladas”, en referencia al volumen que podría haberse alcanzado con condiciones más estables.
Aun con esas oscilaciones, Rawson continúa consolidándose como el principal puerto langostinero del país, una posición que se sostiene tanto por el volumen de descargas como por el impacto económico que genera en la región. La operatoria portuaria, las plantas de procesamiento y la logística asociada mantienen en movimiento a un sector clave para la economía provincial.
La temporada transita ahora su tramo final y el sector sigue de cerca la evolución de los rendimientos. De acuerdo con datos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, en los primeros días de marzo se sumaron 816 toneladas adicionales, mientras autoridades y actores de la actividad analizan el comportamiento de las capturas antes de definir el cierre definitivo de la zafra.




