Un ladrón con muy mala suerte o muy poca habilidad fue detenido este jueves al mediodía en pleno centro de Esquel después de que su víctima lo persiguiera a pie por varias cuadras. El botín: un aerosol de «afloja todo» valuado en apenas $13.000.
La crónica de un robo frustrado que parece sacada de una película de enredos ocurrió este jueves cerca de las 13 horas en pleno corazón de Esquel. Según informó la Unidad Regional Esquel, un vecino alertó desesperado al personal de la Comisaría Primera que estaba persiguiendo a un sujeto que acababa de robarle elementos de su local comercial, ubicado en la transitada calle Sarmiento, entre Av. Alvear y 9 de Julio.
Lo que siguió fue una persecución digna de un sketch: el ladrón, identificado como Héctor B., corrió unas pocas cuadras y creyó haber encontrado refugio al meterse en otro comercio de la misma calle Sarmiento, a media cuadra del lugar del robo. Lo que no sabía es que el dueño no había aflojado ni un segundo en su persecución. Según Jornada.
El insólito botín: un aerosol escondido entre la ropa
Cuando la policía llegó al lugar, el sospechoso ya estaba prácticamente acorralado. Al realizar la requisa, los efectivos encontraron oculto entre sus ropas un aerosol «afloja todo» de una marca conocida, que había sustraído instantes antes. El valor del producto, según las primeras estimaciones, rondaría los $13.000, una cifra que contrasta con el riesgo penal que asumió el delincuente.
El episodio tiene todos los condimentos de una postal absurda: un robo por un monto relativamente bajo, una persecución a pie por el centro de la ciudad, un intento de escondite fallido y un ladrón que terminó con las manos en la masa… o mejor dicho, con el lubricante entre las ropas.
Dormirá en la comisaría: detenido hasta la audiencia de control
Tras la detención, Héctor B. fue trasladado a la dependencia policial, donde quedó alojado a disposición de la Justicia. Allí permanecerá hasta la audiencia de control de detención, instancia en la que un juez definirá su situación procesal.
El caso, más allá de su anécdota insólita, refleja una realidad que preocupa a los comerciantes del centro de Esquel: la creciente inseguridad y la necesidad de estar siempre alerta. Por suerte, en esta oportunidad, la rápida reacción de la víctima y la inmediata intervención policial evitaron que el «afloja todo» terminara lubricando otros fines. El ladrón, por ahora, quedó bien ajustado entre rejas.




