El espectáculo que recreó la presencia de Gustavo Cerati con tecnología basada en archivos reales, no en inteligencia artificial generativa. El técnico Juan Pablo Rocha, oriundo de Puerto Madryn, detalló el trabajo minucioso detrás de la puesta: semanas de ensayos, más de 90 personas involucradas y una sincronización absoluta. «Me puse la piel de gallina siempre», confesó.
Lo que ocurrió en el Movistar Arena no fue un recital convencional ni tampoco un simple homenaje. La vuelta de Soda Stereo con «Ecos» se apoyó en una reconstrucción visual y sonora de Gustavo Cerati que impactó por su precisión y por la reacción inmediata que generó en el público. La propuesta dejó una sensación extraña y poderosa al mismo tiempo, con miles de personas frente a una escena que mezcló memoria, tecnología y canciones que todavía siguen intactas.
La tecnología detrás del holograma: nada de IA generativa
Desde adentro del equipo técnico, el madrynense Juan Pablo Rocha contó cómo se trabajó para que ese efecto tuviera credibilidad y no quedara reducido a un truco visual. «Era Gustavo, es Gustavo» , resumió al describir la sensación que produjo verlo aparecer en escena. También explicó que la reconstrucción no se hizo con contenido inventado, sino con un trabajo minucioso sobre registros previos.
«Está totalmente sacado de material real, de grabaciones y recopilación en estudios y demás» , precisó Parrocha en la entrevista, al detallar que la base del espectáculo se armó con archivos auténticos del músico. Esa decisión técnica no es menor, porque marca una diferencia respecto de otros montajes apoyados en inteligencia artificial generativa. En este caso, la apuesta fue conservar la huella real del artista y no crear una versión ajena.
Un desafío técnico gigante
La complejidad del show no estuvo solamente en la imagen de Cerati, sino en la coordinación absoluta que exigió toda la puesta. Luces, sonido, video y tiempos de ejecución debían encajar sin margen de error para sostener la ilusión escénica y no romper el clima. «Es un desafío gigante en la parte técnica porque tiene que estar todo calibradísimo para que se sienta real» , señaló.
Ese nivel de precisión también se sintió en el área de iluminación, donde trabajó el técnico oriundo de Puerto Madryn. «La parte de iluminación es bastante exigente porque lleva una sincronización tremenda con la banda, con lo que es el holograma» , explicó.
Meses de ensayos y un equipo de más de 90 personas
La preparación no arrancó la noche del estreno. Detrás del impacto visual hubo semanas de pruebas, ensayos y ajustes para una producción que necesitaba funcionar con exactitud absoluta. «Hubieron ensayos en enero, en febrero, porque para hacer funcionar esto, que es totalmente nuevo, la tecnología que se usa está súper coordinada» , detalló el técnico.
El despliegue también dejó ver la escala de la producción. Según relató Rocha, hubo más de 90 personas involucradas entre escenario, rigging, sonido, video, seguridad, electricidad, luces y producción general. Esa estructura acompañó un show de unas dos horas y 19 canciones , con el Movistar Arena colmado.
La emoción de ver a Cerati en escena
Para quienes crecieron con esas canciones, el peso emocional fue inmediato. El propio integrante del equipo técnico, que nunca había visto a Soda en vivo, admitió que la experiencia lo atravesó incluso desde su lugar de trabajo. «Me puse la piel de gallina siempre» , contó, y agregó que ver aparecer a Cerati en uno de los temas más icónicos provocó una euforia difícil de describir en el estadio.
La apuesta estética evitó el camino más riesgoso de convertir a Cerati en una presencia constante. «No se lo busca a él como cantante principal de la banda en todo momento, sino que se genera un contexto de memoria hacia él y hacia la banda también» , explicó Rocha.
Un show que reavivó la potencia de Soda Stereo
Más allá del debate que puede abrirse sobre el uso de estas herramientas para traer al presente a un artista que ya no está, «Ecos» logró lo que se proponía : volver a poner a Soda Stereo frente a una multitud y comprobar que su repertorio no perdió potencia. La emoción apareció mezclada con una rareza inevitable, pero también con la certeza de que esas canciones siguen ocupando un lugar central. En ese cruce entre tecnología, archivo y memoria, el grupo volvió a sentirse cerca.




