El presidente de EE. UU. frenó la ofensiva hasta el 6 de abril tras un pedido de Teherán
En un giro inesperado que combina la alta diplomacia con una fuerte presión militar, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció la suspensión temporal de los bombardeos previstos contra instalaciones energéticas iraníes. A través de su red social Truth Social, el mandatario confirmó que la pausa se extenderá hasta el lunes 6 de abril, atendiendo a un pedido directo del gobierno de Teherán mientras avanzan las negociaciones.
Tregua bajo presión y un «gesto» en el Estrecho de Ormuz
El ultimátum original, que vencía este viernes, quedó en suspenso luego de que la Casa Blanca detectara señales de desescalada. Según Trump, Irán permitió el paso de 10 grandes buques petroleros por el estratégico Estrecho de Ormuz en las últimas 48 horas. «Ocho grandes petroleros pasaron por el centro del estrecho y luego enviaron dos más; lo interpretamos como una muestra de que Irán quiere avanzar hacia un acuerdo», detalló el presidente durante una reunión de gabinete.
Pese a lo que calificó como «noticias falsas», el republicano aseguró que las conversaciones con las autoridades iraníes —ahora bajo el liderazgo de Mojtaba Khamenei— «avanzan muy bien». No obstante, la amenaza sigue latente: si la diplomacia falla antes de las 8 p.m. (hora de Miami) del 6 de abril, el objetivo volverá a ser la infraestructura eléctrica y petrolera de la República Islámica.
El mercado reacciona: suba del 6% en el barril de crudo
El anuncio de la postergación no trajo calma a los mercados, sino volatilidad. Tras conocerse la fragilidad de la tregua y la posibilidad de un conflicto a gran escala en el corto plazo, el precio del petróleo registró un salto significativo. El barril de WTI (referencia estadounidense) subió casi un 6%, ubicándose en u$s 94,48, mientras que el Brent cerró la jornada en u$s 108,01.
Analistas económicos advierten que esta incertidumbre global impactará directamente en los costos de energía y combustibles a nivel local. Mientras la ONU exige a Washington e Israel que detengan la escalada por las «consecuencias devastadoras» para la economía mundial, Trump mantiene su estrategia de «máxima presión», utilizando la ventana de 10 días como una última oportunidad para que Irán abra totalmente el Estrecho de Ormuz y acepte los términos de una nueva mesa de paz.




