En plena Vendimia y en medio de las versiones de tensión con la Casa Rosada, la vicepresidenta decidió ponerle pausa al conflicto y se enfocó en el sector vitivinícola. «Solamente quiero hablar de lo que hoy es lo más importante: la Fiesta de la Vendimia», sentenció. Además, evitó responder a las acusaciones de Luis Petri: «No voy a hablar de esa persona».
La vicepresidenta Victoria Villarruel llegó a Mendoza con una misión clara: darle protagonismo a la Fiesta Nacional de la Vendimia y esquivar, al menos por ahora, las balas que vienen desde la Casa Rosada. En el tradicional desayuno de la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR) , la titular del Senado evitó profundizar en las tensiones políticas con el presidente Javier Milei y priorizó elogios para el sector productivo. Según Noticias Argentinas.
«Entiendo que es un momento muy importante para los mendocinos y no me interesa tampoco desviar la atención de eso porque son 90 años trabajando para crear una marca país, un producto del cual dependen muchos mendocinos», enfatizó ante la prensa local, en un claro intento por correr el foco de la polémica.
«Me siento en casa»: la frase de Villarruel que busca enterrar las versiones de tensión
Consultada sobre el clima de inestabilidad política que trasciende desde el entorno presidencial, Villarruel buscó cerrar el capítulo con una declaración contundente: «De mi parte siempre lo mejor, la mejor voluntad para servir al pueblo argentino». Y cuando le preguntaron si se sentía incómoda por las versiones, respondió con una frase que sonó a definición: «No estoy incómoda, me siento en casa».
La vicepresidenta insistió en la necesidad de centrar la atención en la relevancia de la actividad vitivinícola para la economía regional. «Solamente quiero hablar de lo que hoy es lo más importante: la Fiesta de la Vendimia», sentenció, dejando en claro que su prioridad en suelo mendocino es otra.
La respuesta a Petri: «No voy a hablar de esa persona»
En la misma línea, la funcionaria optó por no escalar el conflicto público con el dirigente libertario Luis Petri, quien días atrás la había calificado de «golpista». Al ser consultada sobre estas acusaciones, Villarruel fue tajante: «No voy a hablar de esa persona».
Sin embargo, dejó un mensaje de advertencia sobre la gravedad de las descalificaciones que circularon en su contra. «Las cosas que se dicen deben ser respondidas en la Justicia o demostradas», concluyó, buscando clausurar la polémica para enfocarse en la agenda institucional de su visita a la provincia.
Por ahora, en Mendoza, Villarruel prefiere brindar por el vino antes que pelear por el poder. La Vendimia, al menos por este fin de semana, le gana a la interna.




