Cumbre política en Luján por el Papa Francisco: Adorni y Kicillof coincidieron en una misa marcada por la ausencia de Villarruel.
La Basílica de Luján se convirtió este martes en el escenario de un hecho político inusual al reunir a figuras centrales del oficialismo y la oposición en una misa por el primer aniversario del fallecimiento de Jorge Bergoglio. El evento, que se inició pasadas las 17 con un templo colmado, logró sentar en las primeras filas al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y al gobernador bonaerense, Axel Kicillof, en un gesto de tregua simbólica ante la memoria del pontífice argentino. Sin embargo, la jornada no estuvo exenta de tensiones internas, ya que la vicepresidenta Victoria Villarruel decidió bajarse del evento a último momento para evitar compartir espacio con el ministro coordinador.
La negativa de la titular del Senado respondió a su intención de no convalidar una «foto incómoda» junto a Adorni, quien actualmente es investigado por la justicia por presunto enriquecimiento ilícito. Pese a que su presencia estaba pautada por la organización, Villarruel optó por ausentarse, aunque trascendió que realizará su propio homenaje privado al Papa Francisco. Por el lado del Ejecutivo nacional, la delegación fue numerosa e incluyó al presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala, al titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem, al ministro del Interior, Diego Santilli, y al ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, entre otros funcionarios de primera línea.
Del otro lado del pasillo, el peronismo bonaerense mostró una formación compacta encabezada por Kicillof, quien estuvo acompañado por el senador nacional Wado de Pedro, intendentes de la provincia y ministros de su gabinete como Walter Correa y Florencia Saintout. Durante casi una hora, ambos sectores escucharon en silencio la homilía de Monseñor Marcelo Colombo, titular de la Conferencia Episcopal Argentina, quien centró su mensaje en la necesidad de superar las divisiones que marcaron el papado de Bergoglio y destacó la importancia de construir una «patria de hermanos» a través del diálogo y el respeto mutuo.
La ceremonia transcurrió en total normalidad, sin cruces ni declaraciones estridentes entre los representantes de La Libertad Avanza y el peronismo. El cierre de la actividad estuvo marcado por el canto de los fieles en recuerdo de Francisco, dejando una imagen de convivencia institucional que contrastó fuertemente con la conflictividad política habitual. Mientras el presidente Javier Milei rendía su propio tributo desde el Santo Sepulcro en Jerusalén, la dirigencia local encontró en la figura del Papa fallecido un punto de convergencia temporal, logrando una jornada de respeto que no se veía desde el inicio del actual mandato.




