El Banco Mundial calificó el régimen de promoción industrial de Tierra del Fuego como una «política industrial fallida» y aseguró que genera un costo fiscal de US$1.070 millones anuales.
El cuestionamiento forma parte del informe Panorama Económico de América Latina y el Caribe, donde la entidad sostiene que «el apoyo ilimitado sin un procedimiento ni un cronograma para reducir la asistencia puede proporcionar incentivos perversos, socavando el objetivo inicial».
«Política industrial fallida»: la dura crítica del Banco Mundial
El Banco Mundial cuestionó el régimen de promoción industrial de Tierra del Fuego calificándolo como una «política industrial fallida» y asegurando que genera un costo fiscal de US$1.070 millones anuales. El reporte sostiene que si bien las políticas industriales requieren tiempo para que las empresas acumulen capacidades, «el apoyo ilimitado sin un procedimiento ni un cronograma para reducir la asistencia puede proporcionar incentivos perversos».
Exenciones arancelarias y créditos de IVA: las dos fallas fundamentales
El análisis técnico del Banco Mundial identifica dos fallas fundamentales en la estructura del régimen que distorsionan el mercado. En primer lugar, las exenciones arancelarias: las empresas en la isla importan insumos sin pagar derechos de importación, lo que les otorga una ventaja artificial de costos sobre cualquier productor en el continente. Por otro lado, puntualiza en los créditos sobre el impuesto al valor agregado (IVA) que recaen en la facturación, señalando que en la práctica las empresas generan «poco o ningún valor agregado real».
Incentivos perversos: importar para revender al continente a precios más altos
«La combinación de estos incentivos alienta a las empresas a importar grandes volúmenes de insumos libres de derechos y revenderlos al continente a precios más altos, al tiempo que reclaman los beneficios fiscales asociados», afirmó el reporte. Una crítica contundente al modelo vigente.
Dependencia del apoyo gubernamental y falta de autosuficiencia
El organismo crediticio manifestó que «su estructura de incentivos mal concebida ha generado un costo fiscal sustancial para el gobierno argentino, estimado en US$1.070 millones anuales, sin lograr mejoras tecnológicas o de productividad significativas». Asimismo, afirmó que «la actividad que apoya no es autosuficiente» y que «las empresas involucradas siguen siendo viables principalmente gracias a las importantes transferencias fiscales». La entidad agregó que «esta dinámica refuerza la dependencia del apoyo gubernamental y aumenta los costos económicos a largo plazo».
El Banco Mundial fue contundente: el régimen de promoción industrial de Tierra del Fuego es una «política industrial fallida» que cuesta US$1.070 millones anuales. Exenciones arancelarias y créditos de IVA generan incentivos perversos, alentando a las empresas a importar insumos sin impuestos y revenderlos al continente a precios más altos. El organismo advierte que la actividad no es autosuficiente y que las empresas sobreviven gracias a transferencias fiscales, no a mejoras de productividad.




