¿Qué es el ambiente periglacial y por qué es clave en la Ley de Glaciares?
El ambiente periglacial constituye una de las áreas más sensibles dentro del sistema de protección ambiental en Argentina, especialmente en el marco de la normativa vigente que regula estos ecosistemas. Se trata de regiones ubicadas en las cercanías de los glaciares donde el suelo permanece congelado durante gran parte del año, permitiendo almacenar agua y regular su disponibilidad de manera natural.
El rol estratégico como reserva de agua dulce
Estas zonas cumplen una función vital en el equilibrio hídrico del país, ya que actúan como una reserva estratégica que libera agua gradualmente hacia los ríos y cuencas. Este proceso es fundamental para el abastecimiento en regiones donde los recursos hídricos dependen directamente del deshielo, como sucede en la Patagonia.
El ambiente periglacial está compuesto por suelos conocidos como permafrost o terrenos criogénicos, que retienen grandes cantidades de agua en forma de hielo. Durante los períodos de mayor temperatura, ese hielo se derrite lentamente, funcionando como una “esponja natural” que amortigua los efectos de las sequías. Gracias a esta regulación, se mantienen caudales estables en los ríos incluso en temporadas de escasas precipitaciones, protegiendo tanto los ecosistemas locales como el consumo humano.

La situación de los glaciares en Chubut
En nuestra provincia, la presencia de estos cuerpos helados es determinante para la supervivencia de las cuencas. Según datos del Inventario Nacional de Glaciares, Chubut cuenta con 1.471 glaciares, concentrados principalmente al noroeste, en las cuencas de los ríos Tigre, Alerce, Blanco y Villegas Oeste.
Aunque la mayoría de estos glaciares son de dimensiones reducidas (menos de 0,5 $km^2$), su valor ecosistémico es incalculable. Entre los más destacados se encuentran:
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Glaciar Esperanza Norte (o Túnel): Con una superficie de 10,7 $km^2$.
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Cuenca del río Tigre: Alberga 36 cuerpos de hielo identificados que sostienen el suministro de agua dulce regional.
El impacto del cambio climático
Pese a su importancia, estos gigantes están en retroceso. Estudios realizados por el CONICET y el IANIGLA advierten sobre la fragilidad de estas reservas. Un ejemplo alarmante es el Glaciar Planchón Nevado, el cual ha perdido un 16% de su superficie total en los últimos veinte años.
La protección del ambiente periglacial no es solo una cuestión de conservación paisajística, sino una necesidad de seguridad hídrica ante el avance del calentamiento global, garantizando que el agua siga fluyendo hacia las comunidades chubutenses.




