La ingeniería financiera oficial destinada a sostener las metas fiscales ha comenzado a generar fuertes controversias entre los analistas del mercado y los organismos internacionales de crédito.
Se trata de las Lebac y los Boncap cuyos intereses se registran «debajo de la línea» y pasan a convertirse en nueva deuda. El FMI ya advirtió que el verdadero resultado financiero de la Argentina es deficitario.
De hecho, el Fondo Monetario Internacional (FMI) reconoció en su último informe que la Argentina tendría un déficit financiero del 0,8% del PBI si se contaran los intereses que generan las letras y bonos capitalizables, que son los principales instrumentos del Tesoro Nacional para retirar liquidez del mercado. Estos intereses técnicamente se los cuenta «abajo de la línea», lo que quiere decir que no se informan como gasto al momento de presentar el resultado fiscal y pasan a ser nueva deuda.
El volumen de esta deuda latente muestra una aceleración significativa. El año pasado se capitalizaron intereses por un total de $75,8 billones. Este año, solo en el primer cuatrimestre se sumaron $17,3 billones. Los datos son de la Oficina del Presupuesto del Congreso (OPC) y forman parte de un trabajo elaborado por el economista Roberto Cachanosky.
Mecánica financiera: De la deuda del BCRA al Tesoro Nacional
Si bien no es exactamente lo mismo, el uso de Letras Capitalizables (LECAP) y Bonos Capitalizables (BONCAP) para retirar liquidez del sistema tienen el mismo propósito que las Letras de Liquidez (Leliq) que emitía el Banco Central. La diferencia es las primeras pueden considerarse como deuda futura, mientras que las segundas serían emisión futura. En cierto modo, es más sano que ese tipo de deuda la tenga el Tesoro y no el BCRA, dicen expertos.
El gasto, los intereses capitalizados y el resultado fiscal real
De acuerdo con el trabajo hecho por Cachanosky, la inclusión de estos pasivos altera drásticamente los balances oficiales de los últimos ejercicios:
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Año 2024: Se informó un déficit financiero de $1,5 billones, pero se capitalizaron intereses por $2,3 billones, con lo cual el verdadero resultado hubiera sido $3,9 billones negativos.
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Año 2025: Se informó un resultado positivo de $1,5 billones, pero en rigor se generaron intereses por $75,8 billones, de manera que en realidad el resultado negativo tendría que haber sido de $74,3 billones.
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Primer cuatrimestre de 2026: Se informó un resultado financiero acumulado de $2 billones, pero se capitalizaron intereses por $17,3 billones y el resultado tendría que haber sido de déficit de $15,3 billones.
Ante este panorama, Cachanosky señaló que «el BCRA le transfirió al Tesoro la deuda que tenía con los bancos para eliminar el déficit cuasifiscal». «Como los intereses de los bonos se pagan al final del período, la Secretaría de Hacienda no computa en el resultado fiscal base caja los intereses que mensualmente devenga esa deuda que asumió el Tesoro», agregó.
El economista plantea que «si se computan los intereses, que son gasto público futuro, vemos que no hay superávit financiero en la amplia mayoría de los meses lo que significa patear el gasto para adelante». Asimismo, el especialista expandió la crítica hacia otras partidas del gasto público subejecutadas: «Así como está el tema de los intereses, también está el no mantenimiento de las rutas, el PAMI, los bajos salarios de los militares, la deuda con CABA que no pagan, los salarios de fuerzas de seguridad o las jubilaciones y la deuda flotante», opinó.
La mirada del mercado y la sostenibilidad a largo plazo
Por su parte, la City de Buenos Aires observa con cautela la acumulación de estos compromisos. Según señala el economista y analista de mercados financiero Christian Buteler, el uso de letras y bonos capitalizables por parte del Gobierno tiene como principal objetivo presentar el resultado fiscal sin déficit para «alimentar el relato».
«Gran parte de la deuda del Banco Central la pasaste acá. El uso de este tipo de instrumentos es para no mostrar el verdadero impacto fiscal de la deuda», señaló.
La contrapartida de capitalizar intereses es que «crece la deuda», explicó Buteler quien señaló que «siempre hubo instrumentos de este tipo, pero el tema ahora es la magnitud». Al hablar sobre la manera en que se posiciona el mercado frente a ello, dijo que «se finge demencia» ya que «todo el mundo lo sabe, pero sigue para adelante igual».
El analista señala ahora la situación se debe manejar como una política de deuda mas, estirando plazos de vencimiento y bajando tasas para evitar acumulación de vencimientos. «Para que sea sostenible la economía tiene que crecer y crecer la recaudación», advirtió.
