El petróleo cae con fuerza y se acerca a los US$90 por tregua clave.
El mercado energético global registró este martes un movimiento sísmico tras el anuncio de un alto el fuego de dos semanas entre Estados Unidos e Irán. La noticia provocó un desplome inmediato en los precios internacionales del crudo, con el barril de Brent cayendo hasta un 16% para situarse por debajo de los US$92, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) firmó su mayor caída en casi seis años, estabilizándose cerca de los US$95.
Acuerdo estratégico y reapertura del Estrecho de Ormuz
El alivio en los mercados responde a la aceptación por parte de Teherán de una propuesta de alto el fuego mediada por Pakistán. El punto central del pacto es la reapertura del Estrecho de Ormuz, una vía fluvial por donde transita el 20% del petróleo mundial y que permanecía bloqueada por el conflicto.
El presidente estadounidense, Donald Trump, confirmó que la tregua busca dar espacio para concretar un acuerdo definitivo. Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, detalló en un comunicado que «el paso seguro por el estrecho será posible mediante la coordinación con las fuerzas armadas del país durante dos semanas». Israel también ha aceptado cesar las hostilidades, según informaron fuentes de la Casa Blanca.
El impacto de un conflicto que paralizó la energía
Antes de este respiro diplomático, la escalada bélica había llevado al WTI a una subida del 50% desde finales de febrero. La parálisis afectó la producción de más de 9 millones de barriles diarios en Medio Oriente. A pesar de la tregua, los expertos advierten que la normalización no será inmediata.
“El sistema físico no se recuperará rápidamente”, señaló Robert Rennie, jefe de investigación de materias primas de Westpac Banking Corp. Según el analista, “reiniciar los pozos cerrados, reposicionar a las tripulaciones y los buques, y reconstruir los inventarios de las refinerías llevará meses”.
Escalada previa: del ataque a la tregua
El acuerdo llega tras horas de extrema tensión. Poco antes del anuncio, fuerzas estadounidenses atacaron objetivos en la isla de Kharg, aunque funcionarios aclararon que evitaron golpear la infraestructura energética. El clima pre-acuerdo estuvo marcado por una retórica agresiva de Trump, quien llegó a publicar en redes: “Toda una civilización morirá esta noche”.
La desescalada actual representa un alivio crítico para la economía global, aunque el mercado permanece expectante sobre si estas dos semanas serán suficientes para consolidar una paz duradera o si se trata apenas de una pausa en una guerra que ha redefinido los riesgos globales.




