Padres y familiares se manifestaron en la puerta de la Escuela Provincial N° 21 de Trelew tras las denuncias por abuso.
La comunidad educativa de la Escuela Provincial N° 21 de Trelew atraviesa horas de profunda angustia tras conocerse una serie de presuntos abusos que habrían ocurrido dentro del establecimiento. El caso, que salió a la luz este miércoles 15 de abril de 2026, revela no solo la gravedad de los hechos denunciados, sino también una cadena de omisiones institucionales que hoy son cuestionadas por las familias afectadas.
Señales de alerta y el miedo a ir al baño
Tamara, madre de un niño de 7 años víctima de estas situaciones, relató en diálogo con Seta TV cómo comenzó a desmoronarse la cotidianeidad de su hijo. Según su testimonio, los niños vivían bajo un régimen de temor constante que les impedía realizar tareas básicas: «Salían con terribles ganas de orinar porque tenían miedo de ir al baño. Pedían que les ajustaran bien los pantalones», describió, evidenciando el nivel de trauma que sufrían los menores.
Lo más alarmante para las familias es que los niños habrían formado un grupo de contención entre ellos para protegerse, ante la aparente falta de supervisión de los adultos a cargo. Tamara denunció que la institución no informó a los padres de manera oficial, y que ella se enteró de la situación a través de rumores entre otras madres.
Los cambios en la conducta: «No se deja abrazar»
El impacto emocional en las víctimas ha sido inmediato y devastador. La madre describió un cambio radical en la personalidad de su hijo desde que ocurrieron los hechos: «No se deja abrazar. No se deja dar besos. Se convirtió en un nene súper distante. Ahora está muy, muy mal», lamentó.
El relato del niño surgió recién cuando, tras un episodio de angustia en la escuela donde fue retirado llorando, logró sincerarse con su tío al ver el sufrimiento de su madre. Allí detalló cómo él y otros tres amigos eran víctimas de otro compañero, en situaciones que, según afirman los padres, ya tenían antecedentes que fueron minimizados por la dirección del colegio.
Reclamo de justicia y asistencia profesional
Ante la gravedad de los hechos, las familias se manifestaron frente a la escuela y la sede municipal exigiendo respuestas concretas. Tamara fue tajante en su pedido: «Mi hijo necesita un psicólogo urgente». El reclamo principal apunta a que el Ministerio de Educación no solo cumpla con las promesas de cambios en el equipo directivo, sino que garantice la presencia permanente de profesionales especializados para acompañar a los niños en su proceso de recuperación.
Desde la cartera educativa provincial se habrían comprometido a reforzar el gabinete pedagógico y a intervenir la institución para determinar responsabilidades. Sin embargo, para los padres de la Escuela N° 21, la confianza está rota: «Queremos que sea con hechos, no con palabras», sentenciaron, mientras el caso continúa bajo investigación judicial.




