En una revelación que sacude los cimientos del gabinete de Ignacio «Nacho» Torres, una carta documento pone al descubierto la cara más oscura del Ministro de Seguridad.
Julián Fernández, un joven estudiante que quedó desamparado tras la muerte de su madre, intimó formalmente al funcionario para que asuma su responsabilidad biológica y legal.
La respuesta de Iturrioz habría sido la desidia: «Tengo dos hijas más», no puedo ayudarte. Julián e Iturrioz se reunieron hace algunos meses luego del fallecimiento de su madre, en la que Julián quedó huérfano y desamparado. Julián es un jovén de 22 años que está estudiando una carrera terciaria, fue un niño abandonado por Iturrioz, quien jamás ni siquiera le hizo un llamado para su cumpleaños, mucho menos una mantención o hacerse cargo de ponerle el apellido. Y acá no hace falta ADN, el mismo Iturrioz le reconoció que era su padre, pero que no quería ayudarlo.
El discurso de «ley y orden» que pregona Héctor Iturrioz desde el Ministerio de Seguridad de Chubut parece detenerse en la puerta de su propia casa en Mosconi 860 de Rada Tilly.
Mientras el funcionario ocupa un rol clave en la administración pública, en la esfera privada enfrenta una acusación que lo coloca al margen de la ley y, fundamentalmente, de la ética necesaria para ejercer cualquier cargo en democracia.
Un joven solo contra el poder
Julián Fernández atraviesa el momento más crítico de su vida. Tras el fallecimiento de su madre, Laura Marcela Fernández, el 13 de octubre de 2025, el joven quedó en una situación de vulnerabilidad absoluta. Estudiante de Ingeniería Pesquera en la UTN, Julián intentó apelar a la humanidad de quien señala como su padre biológico.

Según trascendió, en un encuentro personal, la respuesta de Iturrioz fue un portazo a los derechos del joven: se habría negado a asistirlo económicamente argumentando que ya tiene «dos hijas más». Esta respuesta no solo es moralmente reprochable, sino que ignora la legislación vigente que protege la filiación y el derecho alimentario.
El laberinto legal: ¿Por qué no puede ser ministro ni fiscal?
La situación de Iturrioz no es solo un «asunto privado». Al ser un funcionario público de alto rango y pertenecer orgánicamente al Poder Judicial (actualmente en licencia), su conducta está sujeta a estándares de integridad superiores.
1. Incumplimiento de los Deberes de Asistencia Familiar:
El Código Civil y Comercial de la Nación, en sus artículos 571 inc. a) (reconocimiento de paternidad) y 659 (asistencia alimentaria), es taxativo.
La negativa de Iturrioz a proveer alimentos a un hijo que estudia, siendo este menor de 25 años y careciendo de recursos tras la muerte de su madre (Art. 663 CCyCN), constituye una violación flagrante a la ley.
2. Incompatibilidad con el cargo de ministro:
Un ministro de Seguridad debe velar por el cumplimiento de las normas. El incumplimiento de los deberes de asistencia familiar es un delito tipificado que choca de frente con la idoneidad requerida para el cargo. La Constitución Provincial exige «conducta irreprochable». ¿Cómo puede exigir el cumplimiento de la ley alguien que desconoce su propia paternidad para evitar una cuota alimentaria?
3. El impedimento de volver a la Justicia:
Iturrioz es fiscal bajo licencia. Para integrar el Poder Judicial, la integridad moral es un requisito sine qua non. El ocultamiento de la identidad de un hijo y el abandono económico tras la muerte de la progenitora podrían derivar en denuncias ante el Consejo de la Magistratura. Un fiscal que comete el delito de omisión de auxilio alimentario y que obliga a su propio hijo a judicializar su identidad pierde la autoridad moral para acusar a otros ciudadanos en nombre del Estado.
Delitos y Responsabilidad Civil
La carta documento enviada por Julián Fernández es el primer paso de una batalla que promete llegar a la justicia penal y civil. Los cargos que pesan sobre la figura del ministro incluyen:
- Abandono de persona (en grado de asistencia económica necesaria).
- Incumplimiento de los deberes de asistencia familiar (Ley 13.944).
- Daños y perjuicios por la omisión de reconocimiento.
¿Sostendrá el Gobernador Nacho Torres a un ministro en esta situación?
La política de Chubut no puede ser cómplice del abandono. El joven Julián Fernández, en su condición de alumno regular y ante la orfandad materna, representa la vulnerabilidad que el Estado debería proteger.
Si Héctor Iturrioz decide seguir ignorando su responsabilidad de sangre y de ley, su permanencia en el gabinete se vuelve insostenible. No se puede ser el «brazo fuerte de la ley» cuando se utiliza el poder para desproteger a un hijo.
QUEDAS DEBIDAMENTE INTIMADO. La frase final de la carta documento enviada al domicilio en Rada Tilly resuena hoy en toda la provincia. La justicia, esa que Iturrioz supo representar, ahora lo mira a él desde el banquillo de los acusados.
Escribí esta nota periodística en memoria de Laura Fernández, y por los «Julianes», «los Angeles» que no tienen padres que cumplan con sus obligaciones, Ángel, el niño de 4 años asesinado por quienes deberían cuidarlo, es el extremo, pero también hay muchos «Julianes» cuyos padres no se hacen cargo ni de la mantención.
Dejo asentado públicamente que hago cargo al Gobierno Provincial de Nacho Torres de cualquier represalia mientras Héctor Iturrioz siga siendo Ministro de Seguridad.
Que se terminen las causas armadas para silenciar a los opositores o quienes denuncian a funcionarios públicos y el accionar del Gobierno.
No fumo, no tomo alcohol, no me drogo ni cometo ningún delito, que después de esta nota no afloren allanamientos, denuncias y causas en mi contra por todos lados como acostumbran hacer en mi contra cuando no les gusta lo que informo.




