Irán impuso el reporte obligatorio por radio para todos los buques que transiten el Estrecho de Ormuz bajo amenaza de retención inmediata
En un capítulo de máxima tensión militar, el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) —recientemente incluido por Argentina en su registro de entidades terroristas— anunció una nueva estrategia de control sobre el Estrecho de Ormuz. Aunque Teherán aseguró que la vía permanecerá abierta, advirtió que impondrá condiciones de navegación estrictas, especialmente para buques vinculados a Estados Unidos e Israel.
Control total por radio y amenazas de retención
La nueva disposición establece que toda embarcación que transite por este corredor estratégico deberá comunicarse obligatoriamente con la Armada iraní a través del Canal 16 de radio marina internacional.
Las autoridades persas fueron tajantes: aquellos buques que no cumplan con este requisito de identificación y reporte podrían ser retenidos de inmediato. Esta medida responde directamente a las advertencias de Washington sobre posibles ataques a la infraestructura energética de Irán, lo que el régimen de los ayatolás califica como una «agresión directa».
Operación «Promesa Veraz 4»
En simultáneo con el control marítimo, Irán confirmó el inicio de nuevas ofensivas militares bajo el nombre de Operación Promesa Veraz 4. Según el comunicado oficial, se han ejecutado ataques con misiles y drones contra:
- Objetivos vinculados a fuerzas estadounidenses en el Golfo.
- Intereses estratégicos de Israel en distintos puntos de la región.
Un escenario de guerra abierta
La situación se agravó tras los bombardeos reportados en Teherán y otras ciudades iraníes, atribuidos a fuerzas conjuntas de Israel y EE. UU. Este cruce de ataques eleva la preocupación por la seguridad energética global, dado que por el Estrecho de Ormuz circula gran parte del crudo que abastece al mundo, impactando de forma directa en los mercados financieros y el precio de los combustibles a nivel internacional.




