En el marco de su gira oficial por Medio Oriente, el presidente Javier Milei sumó un nuevo hito simbólico y político al recibir un doctorado Honoris Causa en la Universidad de Bar-Ilan, en Tel Aviv.
Durante su discurso, el mandatario argentino ratificó su alineamiento absoluto con el bloque occidental y lanzó definiciones tajantes sobre el conflicto global, marcando una frontera ideológica y cultural infranqueable frente a los enemigos de Israel y Estados Unidos.
El acto, que contó con la presencia de su hermana y secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, se transformó en una plataforma para que el líder libertario profundizara su visión sobre la ética, la economía y la geopolítica actual.
Una advertencia sobre el choque de civilizaciones
La definición más fuerte de la jornada estuvo vinculada a la seguridad internacional y la naturaleza de los conflictos modernos. Milei fue categórico al afirmar que la convivencia con ciertos sectores es imposible debido a una diferencia fundamental de valores. El mandatario sostuvo que, mientras Argentina e Israel defienden la vida, existen culturas que buscan la destrucción del prójimo, en una clara alusión a Irán y los grupos extremistas de la región.
Estas declaraciones se producen en un momento de extrema sensibilidad, ante la posible caída de la tregua entre Washington y Teherán. Para Milei, el respaldo a la administración de Benjamín Netanyahu y a la visión de Donald Trump no es solo una estrategia diplomática, sino un imperativo moral frente a lo que considera una amenaza directa contra la libertad.
El capitalismo como camino al paraíso y el rechazo al marxismo
Más allá de la geopolítica, el presidente aprovechó el auditorio universitario para exponer los conceptos centrales de su próximo libro. Durante casi una hora, defendió el sistema capitalista y destacó el rol de las reformas desreguladoras impulsadas en Argentina por el ministro Federico Sturzenegger. En contrapartida, volvió a cargar contra el pensamiento de Karl Marx, a quien tildó de «satánico», y reivindicó la figura de Adam Smith.
Un punto destacado de su intervención fue la vinculación que hizo entre la religión y la economía. Milei argumentó que la Torá funcionó históricamente como un dique de contención frente a las ideas de izquierda, reforzando así la conexión entre su ideario libertario y los valores judeocristianos que viene pregonando desde su asunción.
Agenda en Jerusalén y distinciones oficiales
Tras el paso por Tel Aviv, la actividad del Jefe de Estado continuó en Jerusalén, donde el presidente Isaac Herzog le entregará una distinción especial en agradecimiento por su apoyo incondicional al Estado de Israel. La jornada se completará con una visita a la academia talmúdica Yeshiva Hebron, cerrando un periplo cargado de gestos simbólicos.
A pesar de la solemnidad de los encuentros, Milei se permitió momentos de distensión, como cuando hizo referencia al reciente triunfo de Boca en el Superclásico, despertando risas entre los estudiantes argentinos presentes. La visita consolida a la Argentina como el principal aliado estratégico de Israel en América Latina, en un mapa regional que observa con atención el giro diplomático de Buenos Aires.




