Detalles de las «Fiestas del Propofol» con drogas robadas del Hospital Italiano.
La muerte de Alejandro «Alito» Salazar, residente del Hospital Rivadavia, destapó una red clandestina de consumo de fármacos de uso exclusivo hospitalario. La investigación judicial, liderada por el juez Javier Sánchez Sarmiento y el fiscal Lucio Herrera, apunta al robo de estupefacientes en el Hospital Italiano para organizar eventos privados con sedación inducida.
Cómo funcionaban las «Fiestas del Propofol»
Según el expediente, los encuentros se dividían en dos modalidades: reuniones de carácter sexual y experiencias pagas para quienes buscaban un «viaje» bajo supuesta supervisión médica.
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Infraestructura improvisada: Se utilizaban bombas de infusión para administrar dosis continuas de propofol y fentanilo por vía intravenosa, manteniendo a los participantes en un estado de sedación leve.
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Guardias de seguridad médica: Los organizadores montaban una «guardia» con dispositivos ambú (resucitadores manuales) para asistir la respiración en caso de apnea, un riesgo latente dado que estos fármacos deprimen el sistema central.
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Venta de experiencias: Los encuentros eran promocionados en redes sociales y aplicaciones de mensajería, donde se coordinaban los lugares privados para las sesiones.
El detonante: el hallazgo en la calle Juncal
El escándalo estalló tras el fallecimiento de Salazar el pasado 20 de febrero en un departamento de Palermo. En la escena, la policía científica halló frascos de propofol cuya trazabilidad coincidía con el stock del Hospital Italiano.
Esto derivó en la imputación de dos profesionales de dicha institución, quienes ya fueron apartados de sus cargos. Aunque ambos negaron los cargos en su declaración indagatoria de marzo, la Justicia los investiga por administración fraudulenta, ya que habrían utilizado su acceso a los insumos médicos para beneficio personal.
El riesgo mortal de las sustancias
El Dr. Carlos Damin, director del Hospital Fernández, advirtió sobre la peligrosidad de esta práctica. El propofol es un anestésico que induce el sueño, mientras que el fentanilo es un opioide sintético extremadamente potente.
“Una pequeña diferencia en la dosis puede ser mortal; estos medicamentos no se venden en farmacias y su uso fuera de un quirófano o unidad de terapia intensiva es una ruleta rusa”, explicó el especialista.
Medidas de control
Desde el Hospital Italiano confirmaron el refuerzo de los controles de inventario en el área de anestesiología. Asimismo, trabajan en conjunto con la Asociación de Anestesia (AAARBA) para monitorear el comportamiento de los residentes y evitar el desvío de drogas que, aunque no todas están bajo control federal, representan un peligro crítico para la salud pública.




