La administración nacional avanza en la ingeniería financiera para regularizar los compromisos asumidos con Beijing, bajo una estricta mirada internacional.
«El debate se produce mientras Washington incrementa su influencia financiera sobre la Argentina», obligando al equipo económico a sopesar cada paso estratégico en el tablero global.
Plazos de pago y el futuro del acuerdo marco
El Gobierno nacional definió avanzar con la cancelación del tramo activado del swap con China hacia mediados de 2026, aunque todavía posterga una decisión clave, el cual es la continuidad del acuerdo marco firmado con el Banco Popular de China, cuyo vencimiento está previsto para agosto. La discusión atraviesa tanto cuestiones económicas como geopolíticas, en un contexto de creciente acercamiento financiero con Estados Unidos.
Respecto a la devolución de los fondos líquidos, los desembolsos ya ingresaron en su etapa definitoria de achique de pasivos. Según informó TN y supo la Agencia Noticias Argentinas, el Banco Central finalizará este año el esquema de pagos correspondiente a los yuanes efectivamente utilizados por la Argentina. Ese tramo activado había alcanzado los 35.000 millones de yuanes —equivalentes a unos 5.000 millones de dólares— y fue utilizado para reforzar reservas y sostener la estabilidad cambiaria.
De acuerdo con los datos técnicos más recientes que maneja la autoridad monetaria, el saldo deudor se encuentra en niveles mínimos históricos para este programa. Según los últimos balances del BCRA, el monto pendiente se redujo a unos 675 millones de dólares, con vencimientos escalonados durante 2026.
La delgada línea entre la liquidez y las presiones externas
La diferencia entre el tramo activado y el acuerdo general resulta central para entender la negociación. Mientras el primero refiere a los fondos concretamente utilizados, el acuerdo marco funciona como una línea de liquidez contingente entre ambos bancos centrales. En ese sentido, desde la Casa Rosada aseguran que no existen objeciones para renovar el convenio más amplio, aunque ni el Ministerio de Economía ni el Banco Central confirmaron oficialmente una prórroga.
Por último, esta encrucijada financiera deja al descubierto el juego de intereses de las dos principales potencias globales en la región sudamericana. El debate también expone la tensión geopolítica entre Washington y Beijing sobre la influencia en América Latina. En paralelo al swap con China, Estados Unidos mantiene un esquema de asistencia financiera con la Argentina que incluyó operaciones por hasta 2.500 millones de dólares durante 2025.
Esta línea de financiamiento occidental trajo consigo observaciones implícitas respecto a la soberanía de los recursos locales. Si bien funcionarios norteamericanos aclararon que ese respaldo no estaba condicionado al cierre del swap chino, sí remarcaron su preocupación por la presencia estratégica de Beijing en el país, especialmente en áreas vinculadas a infraestructura y cooperación tecnológica.
