Ante el estancamiento de las negociaciones a nivel nacional y la parálisis de gran parte de la flota en los muelles locales, el Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU) ha decidido cambiar su estrategia
César Zapata, secretario general de la seccional local, confirmó que el gremio inició un esquema de diálogo independiente con armadores de Puerto Madryn para destrabar la salida de los barcos, sin esperar los tiempos del Ministerio de Capital Humano.
Críticas a la gestión nacional y trato preferencial a las cámaras
Zapata denunció una gestión administrativa «insólita» por parte del Gobierno Nacional, asegurando que el Ministerio de Capital Humano ha mostrado un trato preferencial hacia el sector patronal. Según el dirigente, la autoridad laboral llegó al extremo de consultar a las cámaras empresariales antes de conceder una audiencia al gremio, lo que rompe con la neutralidad esperada de un árbitro estatal.
«Las tripulaciones están a la orden y esperando que las llamen», enfatizó Zapata, desmintiendo que la inactividad responda a medidas de fuerza. Para el referente sindical, la demora en la zafra es responsabilidad de las firmas que prefieren mantener los buques amarrados a la espera de una paritaria nacional que hoy se encuentra en cuarto intermedio hasta el 6 de mayo.
Salarios: «Discutimos cómo perder menos ante la inflación»
La realidad económica del sector es crítica. El dirigente fue contundente al describir que, en el contexto actual, la paritaria ha dejado de ser una instancia de mejora real para convertirse en una pelea por la subsistencia. «Hoy la discusión se limita a ver cómo el trabajador pierde menos ante la inflación», señaló, marcando el deterioro del salario real que los marineros vienen sufriendo desde hace dos años.
Ante la urgencia de las familias pesqueras, el SOMU apuesta a los acuerdos directos con empresas locales que estén dispuestas a zarpar. Incluso en casos donde hubo contratos de ajuste sin aval gremial previo, el sindicato ha decidido acompañar a los trabajadores que salen por necesidad, con el compromiso de que las empresas realicen los reajustes correspondientes una vez que se firmen las actas oficiales. El objetivo es claro: recuperar el ritmo de capturas antes de que las pérdidas de la temporada sean irrecuperables.




